por Azucena Arévalo Navas
La visualización es una terapia sencilla y relajante. Se trata simplemente de soñar despiertos y vernos a nosotros mismos consiguiendo ese objetivo que perseguimos desde hace tiempo. Gracias a nuestra imaginación conseguimos relajarnos, alcanzar actitudes más positivas ante problemas e incluso potenciar las capacidades curativas de nuestro cuerpo. No se trata de vivir constantemente en un mundo de fantasía sino de dedicar algunos minutos al día a imaginar como nos sentiríamos si hubiéramos logrado nuestros objetivos. Aunque parezca mentira, este sencillo ejercicio hará que todo nos resulte más fácil.
Podríamos considerar a la visualización como una terapia de moda pero, de hecho, ya era utilizada desde hace siglos en la medicina oriental. Tibetanos, budistas, chamanes e incluso los mismos romanos la utilizaron para superar problemas o alcanzar la sanación de algunas enfermedades.
Esta técnica nos permite conseguir la energía y motivación suficiente para pelear duro por nuestros objetivos, cueste lo que cueste. Aquella enfocada a algún resultado específico (cambios de conducta, logro de objetivos, alcance de metas) el punto a concentrarse es precisamente ese: la imagen que se quiere lograr, sin dejar que otros pensamientos nos puedan distraer. Para que ésta funcione, la mente debe estar de acuerdo con nuestro inconsciente.
Para ello, la visualización es una técnica muy efectiva para enfrentarnos a situaciones que nos pueden generar estrés. Visualizar consiste en crear en nuestra mente la futura situación que debemos afrontar, imaginarnos esta situación y como actuamos, que sentimos y que pensamos. El hacer este ejercicio nos permite familiarizarnos con la situación, ganar autoconfianza y preparar respuestas eficaces ante posibles adversidades. Adicionalmente, la visualización ayuda a dibujar la escena y poder planear mejor y prepararnos para el éxito. Al visualizar la realidad de nuestro éxito también podemos visualizar el camino para llegar allí. ¿Qué pasos estamos dando?, ¿Cómo nos sentimos y qué podemos hacer para alcanzar el éxito?
Es importante visualizar, pero visualizar el éxito, ya que las personas que tienen una baja autoestima también visualizan, pero desgraciadamente, visualizan el fracaso. Muchas veces este fracaso se convierte en una imagen recurrente que lo que les hace es sentirse aún más nerviosos y que sea el fracaso la única situación que han planificado y con la cual se sienten familiarizados.
Además, para algunas personas tomar acción es muy difícil por la falta de confianza o de creencia en sus propios deseos o metas. La visualización, puesto que se enfoca directamente en estas emociones, puede fortalecer nuestras creencias en nosotros mismos y en nuestros logros.
El poder de la visualización es enorme y cuando imaginamos escenarios, nuestro cuerpo y mente reaccionan como si fueran reales. Muchas personas creen que cuando se cree que algo es cierto, lo atraemos hacia nosotros (lo hacemos realidad). Y para hacer que nuestro sueño sea lo más realista posible y para que estas visualizaciones resulten efectivas, es necesario que participen en ellas todos los sentidos: olores, texturas, sabores, etc.
La práctica hace la perfección. Cuanto mejor realicemos la visualización, más rápido podremos alcanzar nuestros objetivos. Estaremos en mejores condiciones de aprovechar las emociones, pensamientos y creencias que son imperativos para el éxito.


