Ten amigos

Pareja: el triangulo dramático

Por Marta Ocaña Mariné

El triángulo dramático, propuesto por Stephen B. Karpman es un juego psicológico que se lleva a cabo en la relación entre dos o más personas, por ejemplo en una pareja. El concepto de juego psicológico proviene del corriente llamado análisis transaccional y podría definirse como una forma estructurada de relación que se usa para evitar la intimidad (Norkwood, 2004), es decir, para huir de enfrentarnos y expresar nuestros sentimientos y necesidades más profundas.

Las personas que entran en estos juegos psicológicos no suelen ser conscientes de esto y entran en el juego sin darse cuenta de que están manipulando y siendo manipulados y que la conversación en la que han entrado puede ser muy destructiva y no lleva a la resolución efectiva del conflicto, ya que no se están expresando la verdadera información ni sentimientos. Digamos que la conversación se convierte en un bucle.

En el triangulo dramático se juegan tres roles típicos: el de perseguidor, víctima y rescatador y las personas que entran en el juego van cambiando de papel al largo de la conversación. Cuando representamos el rol de víctima tratamos de manipular mostrándonos indefensos, cuando ejercemos de acusadores, culpamos al otro y cuando hacemos de rescatadores ayudamos, posicionándonos así como necesarios para el otro.

Imaginemos una discusión de pareja. A acaba de llegar a casa y encuentra a B (su pareja) sentada en el sofá.

A. (acusador) -¿ Aún no está hecha la cena?
B. (víctima) – Acabo de llegar cariño, anda que he tenido un día… (acusador) vaya que no has cruzado ni la puerta que ya estás echándome cosas en cara…
A. (víctima) –bueno… ya haré yo la cena… (acusador), supongo que habrás pasado por el súper?
B. (acusador) -¿Cómo? ¿No habíamos quedado que ibas tu? (víctima) O sea que hora no tenemos nada para hacer la cena…

La discusión acaba de empezar y cómo veis podría continuar subiendo de tono sin llegar a una resolución del conflicto. Además los motivos que llevan a discutirse, por ejemplo el cansancio, la sensación de falta de implicación del otro, la demanda de cariño… no salen a relucir en la conversación.

Una vez analizado el círculo vicioso que supone un juego psicológico es muy importante no engancharse en ellos. De esto nos ocuparemos en el siguiente artículo.

Para saber más: www.karpmandramatriangle.com

Referencias
Norwood, R. (2004). Las mujeres que aman demasiado. Barcelona: Grupo Zeta.


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