Da un beso

Memoria, atención y dolor crónico

Por Eva Pastor González

Las dificultades para recordar, concentrarse o atender son muy comunes en la población, especialmente a medida que avanza la edad. No obstante, si los olvidos fuesen el resultado de envejecer únicamente, ¿porqué dos personas mayores de la misma edad y nivel cultural presentan una memoria distinta?, ¿cómo es posible que personas de edad muy avanzada sigan presentando una capacidad memorística buena?

A pesar de que la mayoría de dificultades con la memoria son benignas y comunes, existen muchas diferencias individuales y una gran cantidad de personas presenta estas dificultades mucho antes de llegar a los 50 o 60 años. Muchas de ellas comparten el hecho de padecer una enfermedad psicosomática, es decir, sufrir de dolor continuado o crónico. En este artículo veremos cómo se relaciona el dolor crónico con estas alteraciones de la memoria, esto es: qué lo provoca y mantiene y qué recursos pueden ser útiles para minimizar la alteración y fortalecer las capacidades cognitivas.
Tal y como se ha comentado en artículos previos, el dolor crónico perdura durante más de 6 meses y va unido a un conjunto de síntomas físicos y alteraciones psicológicas. Las enfermedades que conllevan este tipo de dolor provocan mucha interferencia en la vida diaria y es en el rendimiento cognitivo donde muchos pacientes se resienten más; especialmente aquellos que han llevado una buena actividad mental. Es por tanto, uno de los síntomas que más preocupan y frustran, junto con el dolor.
Cuando nos planteamos porqué falla la memoria en general, vemos que hay muchos elementos que se relacionan con ella, especialmente de tipo ambiental: la disminución de exigencias externas, la falta de actividad mental frecuente o el uso de herramientas tales como agendas o calculadoras las cuales nos hacen el trabajo cognitivo. Pero existen otras variables como el estrés, la ansiedad, el bajo estado de ánimo, que están muy presentes a su vez en pacientes con problemas de memoria. Así pues, ¿cómo se relaciona el dolor con los problemas de memoria y atención?
Existen varias hipótesis. Algunos profesionales creen que la pérdida de retentiva surge como efecto secundario de la medicación para el dolor. Otros creen que tal pérdida es un síntoma más del bajo estado de ánimo. Ahora bien, la hipótesis que mayor fuerza tiene es la siguiente: la presencia continuada de dolor aumenta la atención sobre nuestro cuerpo, sobre esas sensaciones dolorosas, lo cual nos provoca más preocupación y nos mantiene en hipervigilancia hacia las mismas.
Es decir, las personas con dolor crónico, debido a los cambios de dolor que se producen continuamente, pueden estar más pendientes de esas sensaciones corporales, involuntariamente. De esta manera, la atención hacia lo externo disminuye, y si no atendemos a algo, difícilmente lo podremos recordar posteriormente. Este proceso sucede no sólo en pacientes con Fibromialgia, sino en cualquier persona con dolor crónico. Ello no significa que el dolor dependa únicamente de si atendemos a él, ya que generalmente es un proceso automático, no obstante sí es posible dominar la atención. Asimismo, destacar que estos problemas de memoria no degeneran en algo más grave; pero son fuente de ansiedad, limitan la acción diaria, y como el resto de síntomas, varía según el dolor. Olvidos como no recordar el nombre de alguien, perder objetos, olvidar lo que se va a hacer o decir, dificultades en el cálculo o confusión con las fechas son las señales más frecuentes.
Veamos ahora algunos ejercicios que se aconsejan para ayudar a mejorar la memoria en pacientes con dolor:

- Realizar actividades con ayudas externas: hacerse listas, llevar un calendario, agenda o tarjetas.
- Permanecer activos con ejercicio físico diario y también cognitivo: repetirse mentalmente las cosas, hacer juegos de mesa, pasatiempos, leer a diario 10 minutos el periódico o un libro y explicar lo que se recuerde a alguien o a uno mismo.
- Realizar tareas sin distracciones (TV, teléfono, gente hablando).
- Llevar a cabo una actividad después de otra: querer hacerlo todo a la vez dificulta la concentración.
- Poner las cosas u objetos siempre en el mismo lugar.
- Asimismo, intentar desviar la atención de nuestro cuerpo o dolor físico a objetos externos (describir los elementos que nos rodean, lo que vemos, oímos) puede ser de gran ayuda también. El ser más conscientes de a qué estamos prestando atención nos ayudará a cambiar nuestra atención y redirigirla.

Es importante tener en cuenta que los problemas de memoria en personas con dolor no son irreversibles, se pueden tratar y mejorar. La práctica diaria de ejercicios mentales mejora el rendimiento cognitivo, especialmente la atención y la memoria. Por tanto, depende de nosotros mismos tanto el ejercitar nuestra memoria como refocalizar y redirigir nuestra atención. Si conseguimos dirigir nuestra atención a otros aspectos externos percibiremos en menor grado la molestia, nos sentiremos más activos y útiles, mejorando también nuestra memoria y, por tanto, nuestro bienestar a pesar de la existencia del dolor.
En definitiva, manejar la ansiedad, redirigir la atención a elementos que no sean el dolor y mantenernos activos cognitiva y físicamente determinará los niveles de dolor significativamente, mejorando así la calidad de vida general.


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