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Me muerdo las uñas ¡no lo puedo evitar!

morderse las uñas

Un hábito nervioso suele causar molestias. Los hábitos comienzan como una conducta completamente normal. La persistencia o la repetición continua constituyen el verdadero problema. Cuando algo nos preocupa automáticamente nos llevamos los dedos a la boca y empezamos a mordernos las uñas. Hay personas que este gesto lo convierten en hábito. Cuando esto ocurre lo llamamos onicofagia.

¿Has sentido alguna vez que la gente se te queda mirando, que no puedes evitar morderte las uñas por mucho que lo intentes? …

¿Has evitado dar la mano para saludar, ser el centro de atención o te has puesto muy nervioso al gesticular al hablar en público o en situaciones sociales?

Un amplio porcentaje de la población padece onicofagia sin saberlo y más del 50% de la población se muerde las uñas durante alguna época de su vida. La onicofagia aparece mayoritariamente entre los 10 y los 18 años (un 45% de los adolescentes). La mayoría de los niños quieren dejar de morderse las uñas aunque generalmente fracasan en el intento.

¿Por qué esa persistencia en el mal hábito?

A menudo, los hábitos nerviosos empiezan con una frecuencia baja y al acostumbrarse a las molestias, el ritmo de repetición va aumentando considerablemente. La causa principal de la repetición del hábito es la falta de consciencia: el conjunto de gestos que llevan finalmente a morderse las uñas salen automáticamente de modo que no somos conscientes del inicio de esta cadena de gestos para poder parar a tiempo.

Las personas del entorno próximo también están implicadas en el mantenimiento del mal hábito. Una vez el hábito se ve como normal, los amigos o familiares hacen caso omiso, adoptan una actitud comprensiva y evitan hablar sobre ello.

A todo esto, la persona se acostumbra a relacionar ciertos gestos (mirarse las manos, tocarse la cara) o actividades (leer, hablar, conducir) con el hecho de morderse las uñas. Si sabes los gestos que realizas antes de morderte las uñas y cuando, la próxima vez podrás anticiparte tú mismo y conseguir vencer al impulso.

¿Por qué me muerdo las uñas?

Uno no se muerde las uñas porque sí. Hay muchas razones por las que una persona que sufre mordiéndose las uñas continúe comportándose del mismo modo.
onicofagiaTranquilidad: con el estrés, mucha gente siente la necesidad de tranquilizarse y se encuentran mejor cuando se roen las uñas. Morderse las uñas puede ser un efecto calmante para el sistema nervioso que reduce los niveles de estimulación.
Estimulación: al contrario del anterior, cuando las personas están aburridas o inactivas, el morderse las uñas puede ser una vía de estimulación para el sistema nervioso. Puede ayudar a mantener a la persona alerta al estar distraído o aburrido.
Tanto el tranquilizarse como el estimularse puede provocar timidez, irritabilidad, síntomas obsesivos-compulsivos, etc.
Perfeccionismo: las personas que se muerden las uñas gastan mucho tiempo mirando y examinando sus dedos y uñas, de modo que, al ver la más mínima irregularidad intentan pulirla con la esperanza que su apariencia mejore. Paradójicamente, la onicofagia afecta a dientes, boca y manos. En los dientes y la boca ocasiona desgaste y astillamiento prematuro de los incisivos centrales superiores, los dientes implicados en la sonrisa. En las manos escasean las uñas y éstas son irregulares.
Imitación: en muchos casos se ha encontrado que de manera inconsciente se empezó a imitar a un miembro de la familia o una persona cercana, que se convirtió en problema al mantener el hábito.

En niños y adolescentes la aparición de la onicofagia se ha relacionado con distintos trastornos. Un estudio reciente nos muestra que el trastorno más común relacionado con la onicofagia es el trastorno por déficit de atención e hiperactividad, seguido del trastorno oposicionista- desafiante, el trastorno por ansiedad de separación, la enuresis, el trastorno por tics y, por último, el trastorno obsesivo-compulsivo.

¿Qué puedo hacer?

Es muy importante ser conscientes de las consecuencias del mal hábito y son muchas las razones que pueden hacernos ver la inadaptación de los hábitos nerviosos en nuestra vida cotidiana.

La onicofagia es uno de los hábitos más difíciles de modificar y son muchos los tratamientos que se han llevado a cabo sin éxito. El tratamiento psicológico utiliza el registro diario y el compromiso con el terapeuta y los familiares, esenciales para que el tratamiento funcione en pocas semanas.
La reacción de competencia es una técnica ampliamente utilizada en terapia psicológica para modificar hábitos o comportamientos repetitivos. Se trata de aprender una reacción que sea físicamente incompatible a morderse las uñas. Es necesario el compromiso con la terapia y el seguimiento de las instrucciones de un terapeuta especializado para que el tratamiento tenga los resultados esperados en un periodo breve.