Usa tus armas para convencer

Más sobre el estrés: La teoría de la apreciación de Lazarus

por Marta Ocaña Mariné

Lo prometido es deuda, hablemos de la teoría de Lazarus y Folkman sobre el estrés, conocida como la teoría de la apreciación cognitiva.
estres ciudad Según esta teoría, el estrés se origina en la interacción entre la persona y el entorno. Es decir, no hay situaciones que sean en si estresantes, sino que la reacción de estrés aparecerá en función de cómo la persona valore la situación. Concretamente, delante de una situación determinada hacemos dos tipos de valoraciones: la primera (apreciación primaria) distingue si la situación es potencialmente benigna o neutra o si por lo contrario es potencialmente estresante.
Las situaciones estresantes son aquellas en que se produce:

un daño o una pérdida: por ejemplo a una persona le acaban de de robar el bolso donde llevaba las llaves del coche además de su monedero.
una amenaza: una persona piensa “Ese señor de ahí, que pinta tiene… a ver si me va a robar el bolso. ”
un reto: Este sería el caso del ladrón: “Ostras, a ver si alcanzo a quitarle el bolso…”.

En principio en este tipo de situaciones, el organismo respondería con una reacción de estrés. Ahora bien, de manera interactiva y prácticamente simultánea hacemos otra valoración que consiste en sopesar los recursos de que disponemos para hacer frente a una situación (apreciación secundaria). Esto lo hacemos en función de las experiencias similares con las que nos hemos encontrado previamente, la persona del ejemplo tal vez haya salido airosa de una situación parecida. También importa la opinión que tenemos sobre nuestras propias habilidades, (¿te sientes con fuerzas para defenderte?) y por último los recursos que en ese momento están disponibles en el ambiente, por ejemplo tener espacio para huir o un objeto con que defenderse.

Una y otra valoración actúan de manera dinámica, lo que implica que podemos dejar de considerar una situación como estresante en el momento en que nos vemos con recursos para afrontarla, o si de hecho ya lo estamos haciendo. De la misma manera empezamos a ponernos ansiosos cuando las cosas comienzan a írsenos de las manos.