por Cristina Garcia Gilabert
Todos sabemos que para educar a los niños y a los adolescentes es necesario reforzarles y castigarles de manera correcta. Ambos conceptos pueden parecer claros a simple vista pero, ¿sabemos aplicarlos bien para conseguir los mejores resultados? Es precisamente en el saber cómo hacerlo donde podemos encontrar más dificultades. Por ese motivo, vamos a presentar una serie de pautas o guías para poder aclarar de qué manera se puede hacer.
Para empezar, por reforzar se entiende el hecho de premiar al niño, hacer que su comportamiento tenga unas consecuencias positivas para él. Por otro lado, por castigar tendríamos el efecto contrario, hacer que el comportamiento del niño tenga consecuencias negativas. De esta manera, según sí se obtienen consecuencias positivas o negativas por un determinado comportamiento podremos aumentar o disminuir su presencia, respectivamente.
Otro aspecto a destacar, es que los refuerzos o castigos pueden ser de diferentes tipos y, por tanto, valorados de manera diferente por el niño o adolescente. Existen reforzadores materiales (una chuche, dinero,…), sociales (un halago, una mirada,…), de actividad (hacer juntos una actividad, ver la película que él decida,…). A medida que aumenta la edad los refuerzos sociales van adquiriendo más importancia, aunque, como todo, depende de cada situación y cada personalidad.
Hoy nos centraremos exclusivamente en el refuerzo, proponiendo un listado de pautas básicas:
En referencia a los premios:
Han de ser cosas que los niños quieran o deseen, ya que tendrán mucho más poder o fuerza de atracción. No pedirá lo mismo un niño de 5 años que una joven de 15, pero pueden tener el mismo valor para ellos… Es importante saber qué le apetece o gusta.
Han de estar relacionados con la conducta que él ha hecho. Si estamos premiando por estudiar durante más de una hora, podemos dejarle 30 minutos de televisión o de ordenador. Este hecho hará que él mismo aprenda que el tiempo de esfuerzo se premia con tiempo de ocio y pueda relacionarlo.
Hemos de evitar, saciar el premio, aburrirlo. Cuando agotamos el poder de un refuerzo, ya no actúa como tal de manera que no nos sirve para motivar. Por ello, es necesario ir regulando el premio que se le da. A medida que vaya mejorando, se ha de ir aumentando la exigencia de manera que por más consiga el mismo premio u otro mejor.
Referente a cómo aplicarlos:
Procurar dar el premio lo antes posible, sobre todo en niños pequeños. En ocasiones, nos es imposible, pero entonces es necesario recordarle que le estás premiando por aquello que había hecho anteriormente. El niño ha de aprender que no se le premia porque sí, sino que todo está relacionado con su comportamiento.
Valorar el proceso más que el resultado. Independientemente del resultado final, ellos han de aprender que se les valora el esfuerzo. Poco a poco, se les podrá aumentar la exigencia. Pero, en un principio, los pequeños pasos o pequeños acercamientos, son tan o más importantes, que el propio resultado final.
El refuerzo ha de aplicarse de manera sistemática, es decir siempre de la misma manera. Nuestro criterio no ha de cambiar según nuestro estado de ánimo, grado de cansancio,… Todos los días hemos de actuar igual, exigiendo el mismo resultado y premiando de la misma manera. Aunque pueda parecer poco importante, es uno de los fundamentos a tener en cuenta ya que es la única manera que los niños aprendan realmente que pueden esperar. Por tanto, hemos de recordar que se le ha de premiar cada vez que lo veamos haciendo la conducta correcta o seamos consciente que se lo ha ganado.
Finalmente, recalcar que para el propio bienestar del niño o adolescente, es mucho mejor premiar que castigar. Se ha de procurar enfocar la educación de una manera lo más positiva posible, aumentando así la confianza y autoestima del niño o adolescente pero sin permitírselo todo. Por ello, en la próximo post se valorarán los aspectos relevantes a la hora de castigar ya que, en ocasiones, es imprescindible.

#1 by ActualPsico on 28/Feb/2010
Cristina se estrena hoy como colaboradora habitual en temas de Psicología clínica. ¡Bienvenida a Actualpsico!
#2 by Pilar on 10/Mar/2010
Hola Cristina, en tu artículo hablas de varios tipos de reforzadores: sociales, materiales, de actividad… ¿Cuáles crees que son más recomendables? ¿o dependen de las ocasiones? Gracias
#3 by Cristina on 18/Mar/2010
Hola Pilar, los reforzadores dependen de cada situación y de cada persona.
Aun así, siempre se pueden combinar y es importante hacerlo. De manera que por mucho que se les de un refuerzo material o permiso para hacer alguna actividad con sus amigos siempre se puede añadir un hálago o un “muy bien” de manera que potenciamos su autoestima.
Por ello, a largo plazo, los mejores reforzadores suelen ser sociales, pero al inicio para conseguir resultados suele ser más efectivo alguna actividad o algun regalo material que lo puedan disfrutar.