La vida siempre espera situaciones críticas para mostrar su lado brillante (P. Coelho)

Cocaína: moda o problema

por Jose Antonio Molina del Peral

A lo largo de la historia, desde el consumo de la hoja de coca por tribus indígenas para evitar el cansancio, incrementar la resistencia al frio y disminuir la sensación de hambre hasta nuestros días, ligado fundamentalmente a la cultura del ocio, ha cambiado la visión que se tiene hacia esta sustancia. En nuestro país se introdujo el consumo de cocaína en los años ochenta, como una droga de clases sociales altas, de ahí su denominación de “caviar de las drogas”, “oro en polvo” o “diosa blanca”, pero con el transcurso de los años se ha ido esparciendo su consumo al resto de clases sociales. En la actualidad la cocaína es la segunda droga ilegal más consumida después del cannabis, siendo la primera en relación a los demandantes de tratamiento. Su forma de consumo es fundamentalmente esnifada, por lo que llega muy rápido al cerebro.

Los principales efectos que genera el consumo son: sensación de euforia, locuacidad, aumento de la sociabilidad, mayor seguridad en sí mismo, aceleración mental, hiperactividad, deseo sexual aumentado, disminución de la fatiga, reducción del sueño, inhibición del apetito, aumento de la presión arterial, etc. Muchos de dichos efectos pueden resultar atractivos a simple vista, pero van acompañados de una serie de complicaciones que no debemos obviar. Así los riesgos físicos del consumo continuado son la pérdida de apetito y olfato, insomnio, perforación del tabique nasal, patología respiratoria (sinusitis e irritación de la mucosa nasal), posibles infartos y hemorragias cerebrales, cardiopatía isquémica, hipertensión, cefaleas, muerte súbita, etc.

Recientemente un deportista profesional vino a Psicohealth, recurso especializado en el tratamiento de pacientes adictos, muy preocupado porque había estado consumiendo cocaína en pequeñas dosis porque conseguía enmascarar el cansancio y por ello había realizado un sobreentrenamiento, lo que le había producido una lesión. Esto es debido a la acción que esta sustancia tiene sobre el sistema nervioso central y no sobre el aparato muscular. Casos de este tipo en Psicohealth hemos observado con gran frecuencia.

Debemos conocer que las posibles complicaciones de su consumo no se limitan a cuestiones orgánicas, dado que en el plano psicológico el consumo crónico o abusivo puede generar trastornos psíquicos como ideas paranoides (sentirse perseguido y observado), depresión, apatía sexual, etc. y que tras periodos prolongados de consumo, la supresión genera un efecto rebote con síntomas como somnolencia, depresión, irritabilidad, fatiga, cambios bruscos en el estado de ánimo, falta de placer ante situaciones que antes resultaban gratificantes, dificultad para la concentración, labilidad emocional, ansiedad, etc.

En los últimos 10 años, ha habido un aumento significativo en el consumo. Por aportar algún dato, entre 1997 y 2007/8, el porcentaje de población de 15-64 años que manifestaba haber consumido cocaína en el último año ha pasado de un 3,4% al 8%. Si revisamos datos respecto a población joven estudiante de 14-18 años en 1994 afirmaban haber consumido cocaína un 1,8% y transcurridos una década el porcentaje pasaba a ser 7,2% (datos de 2004), es decir, multiplicado por cuatro. Así podemos hablar de que nos encontramos ante una creciente preocupación social y sanitaria y que tanto los profesionales, como las Instituciones han de estar ocupados en “luchar” ante esta situación.


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