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	<title>Psicología al día &#187; Clínica</title>
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		<title>Emociones de peso</title>
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		<pubDate>Mon, 06 Feb 2012 08:50:18 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<span class="image-rss"><a href="http://www.actualpsico.com/emociones-de-peso/"><img title="Emociones de peso" src="http://www.actualpsico.com/wp-content/uploads/2012/02/obesidad-2.jpg" alt="Emociones de peso" width="178" height="200" /></a></span><br/>por Luis Salar Vidal Nuestra sociedad está viviendo una gran paradoja. Por una parte están aumentando los problemas de obesidad y sobrepeso y por otra los casos de anorexia y bulimia. También cada día hay más personas que pesan más persiguiendo cuerpos cada vez más delgados, esbeltos y tersos. Este fenómeno social que sitúa a [...]<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='http://www.actualpsico.com/emociones-de-peso/' addthis:title='Emociones de peso' ><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_meneame"></a><a class="addthis_button_google +1"></a><a class="addthis_button_email"></a><a class="addthis_button_print"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span class="image-rss"><a href="http://www.actualpsico.com/emociones-de-peso/"><img title="Emociones de peso" src="http://www.actualpsico.com/wp-content/uploads/2012/02/obesidad-2.jpg" alt="Emociones de peso" width="178" height="200" /></a></span><br/><p style="text-align: right;">por <strong>Luis Salar Vidal</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Nuestra sociedad está viviendo <strong>una gran paradoja</strong>. Por una parte están aumentando los problemas de <strong>obesidad y sobrepeso</strong> y por otra los casos de <strong>anorexia y bulimia</strong>. También cada día hay más personas que pesan más persiguiendo cuerpos cada vez más delgados, esbeltos y tersos. Este fenómeno social que sitúa a los cánones de belleza, sobre todo el femenino, por debajo del peso normativo alimenta una auténtica obsesión por el cuerpo y de paso todo un negocio: gimnasios, dietas, cosméticos,… Si entre tus propósitos de año nuevo está <strong>perder peso</strong>, quizás deberías plantearte antes algunas cuestiones.</p>
<img class="alignleft  wp-image-3142" title="obesidad 2" src="http://www.actualpsico.com/wp-content/uploads/2012/02/obesidad-2.jpg" alt="" width="240" height="269" />
<p style="text-align: justify;"><span style="text-decoration: underline;"><strong>¿Qué es la obesidad?</strong></span>
Aunque se ha definido la <strong>obesidad</strong> como un exceso del peso corporal, quizá sea más apropiado entenderla como un <strong>exceso de tejido adiposo</strong>. A partir de lo que señala la báscula, existen unas tablas estandarizadas que clasifican a la persona según su sexo, edad y constitución física dentro de unos parámetros. De esta manera, un deportista quizá tenga exceso de peso pero no podemos decir que esté obeso. Actualmente la obesidad está considerada un <strong>grave problema</strong> para los sistemas sanitarios y ya representa un 7% de su gasto. Sólo en España el 63% de la población adulta tiene exceso de peso y el 20% de los niños entre 6 y 9 años padece obesidad.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="text-decoration: underline;">¿Por qué hemos engordado?</span>
Principalmente porque <strong>comemos más</strong> de lo que necesitamos <strong>y comemos peor</strong> de lo que deberíamos. Ligado al trabajo industrializado, el crecimiento de las ciudades, los incompatibles horarios laborales; cada vez llevamos <strong>estilos de vida más sedentarios</strong>: nuestros trabajos comportan muy poca actividad física, cubrimos distancias con medios de transporte, dedicamos nuestro ocio a ver la televisión, navegar por Internet, videojuegos,… En paralelo los hábitos <strong>alimentarios</strong> también han cambiado: hemos sustituido la dieta mediterránea por los alimentos precocinados, la comida de casa por la comida rápida, los fogones por las máquinas expendedoras, comer con los nuestros a comer con desconocidos o solos… Por supuesto, también influyen la genética, trastornos metabólicos y bloqueos emocionales.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="text-decoration: underline;"><span id="more-3114"></span>Acabemos con el mito del “gordito feliz”</span>
Desgraciadamente, <strong>la sociedad en general rechaza al obeso</strong> y le culpa de su tara. Especialmente si es una mujer. Numerosos estudios explican que la obesidad se encuentra estigmatizada y que alrededor del obeso existen todo tipo de perjuicios: indisciplinado, falto de voluntad, infeliz, poco amigable, torpe, carente de atractivo,… El mayor riesgo es que la persona con obesidad interiorice estos calificativos, como consecuencia rechace su cuerpo e inicie conductas encaminadas a controlarse como pesarse constantemente, ayunar, hacer ejercicio físico extenuante, aislarse,… Estos comportamientos son propios de un trastorno alimentario. El mito nos describe a los “gorditos” como felices y risueños pero lo cierto es que detrás de un obeso suele encontrarse una persona con <strong>dificultades para relacionarse, inestabilidad emocional, escaso control de los impulsos y malestar afectivo</strong>.</p>
<img class="alignright size-full wp-image-3140" title="obesidad" src="http://www.actualpsico.com/wp-content/uploads/2012/02/obesidad.jpg" alt="" width="300" height="195" />
<p style="text-align: justify;"><span style="text-decoration: underline;">¿Puedo tener el cuerpo que quiero?</span>
Otra<strong> idea preconcebida</strong> ligada con la anterior es que con la cantidad de recursos a nuestro alcance (dietas, gimnasios, cremas reductoras, operaciones de estética, alimentos light,...) y con empeño uno puede tener el cuerpo que desee. Esta creencia errónea lleva a mucha gente a proponerse <strong>objetivos poco realistas</strong> sobre cuánto peso quiere perder. No conseguirlo provoca <strong>sentimientos de frustración y baja autoestima</strong> que pueden llevar a la ingesta compulsiva. El pensamiento que hay detrás sería “si no lo he conseguido es por mi falta de voluntad” y eso le empujaría a tomar medidas más drásticas: ayunos prolongados, ejercicio físico extremo, consumo de purgantes,… Cuando en realidad son las metas las que están equivocadas y la persona no está teniendo en cuenta que su <strong>cuerpo tiene unos límites</strong> y hay que conocerlos y respetarlos.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="text-decoration: underline;">Para reflexionar</span>
Como hemos visto <strong>la obesidad es un problema complejo</strong> que tiene varias causas: biológicas, psicológicas, culturales,… A pesar de la publicidad y de las creencias populares, ni la delgadez da la felicidad ni podemos tener el cuerpo que nos quieren imponer… a menos que estemos dispuestos a hacernos daño. Más importante que tener un peso determinado es tener un cuerpo sano. Aprender a respetarlo, dándole lo que necesita, lo que le hace bien. Cada uno tenemos el cuerpo que nos ha tocado, es lo que nos sitúa en el mundo y nos va a acompañar durante mucho tiempo. Nos irá mejor si aprendemos a <strong>respetarlo y cuidarlo</strong>.</p><div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='http://www.actualpsico.com/emociones-de-peso/' addthis:title='Emociones de peso' ><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_meneame"></a><a class="addthis_button_google +1"></a><a class="addthis_button_email"></a><a class="addthis_button_print"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>La perversión de las “Etiquetas”</title>
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		<pubDate>Mon, 23 Jan 2012 09:07:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ActualPsico</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<span class="image-rss"><a href="http://www.actualpsico.com/la-perversion-de-las-etiquetas/"><img title="La perversión de las “Etiquetas”" src="http://www.actualpsico.com/wp-content/uploads/2011/12/etiqueta-enfermo-mental-240x300.jpg" alt="La perversión de las “Etiquetas”" width="160" height="200" /></a></span><br/>por María Vázquez-Costa Se puede establecer una distinción entre diagnóstico y etiqueta en base a diversas variables: objetivo y función del término, contexto en el que se utiliza, lenguaje no verbal y explicaciones que lo acompañan, etc. Un diagnóstico, para ser útil, debe dar información sobre las causas del problema (cómo se originó, o bien [...]<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='http://www.actualpsico.com/la-perversion-de-las-etiquetas/' addthis:title='La perversión de las “Etiquetas”' ><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_meneame"></a><a class="addthis_button_google +1"></a><a class="addthis_button_email"></a><a class="addthis_button_print"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span class="image-rss"><a href="http://www.actualpsico.com/la-perversion-de-las-etiquetas/"><img title="La perversión de las “Etiquetas”" src="http://www.actualpsico.com/wp-content/uploads/2011/12/etiqueta-enfermo-mental-240x300.jpg" alt="La perversión de las “Etiquetas”" width="160" height="200" /></a></span><br/><p style="text-align: right;">por <strong>María Vázquez-Costa</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Se puede establecer una <strong>distinción entre diagnóstico y etiqueta</strong> en base a diversas variables: objetivo y función del término, contexto en el que se utiliza, lenguaje no verbal y explicaciones que lo acompañan, etc. <strong>Un diagnóstico, para ser útil, debe dar información sobre las causas del problema</strong> (cómo se originó, o bien por qué se mantiene) y los posibles tratamientos. Si no es así, el diagnóstico no sirve a su función, y se convierte en una etiqueta.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.actualpsico.com/wp-content/uploads/2011/12/etiqueta-enfermo-mental.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-3063" title="etiqueta enfermo mental" src="http://www.actualpsico.com/wp-content/uploads/2011/12/etiqueta-enfermo-mental-240x300.jpg" alt="" width="240" height="300" /></a>Los diagnósticos en el ámbito de la salud mental tienen características peculiares.</p>
<p style="text-align: justify;">A menudo la información que dan es limitada, aproximada y confusa, dada la complejidad del funcionamiento psíquico del ser humano y el desarrollo aún incipiente de las ciencias que lo estudian. No se conocen con exactitud las causas de prácticamente ningún trastorno o alteración “de la mente” que, por lo general, son mútiples; bastantes diagnósticos se basan en una agrupación de signos y síntomas, que pueden aparecer conjuntamente, pero cuya interrelación está por descubrir; además, para diagnosticar algo, deben cumplirse sólo una proporción de los items sugeridos, p.ej. 5 características de 9 posibles, con lo cual puede haber dos personas con el mismo diagnóstico y muy diferente presentación.</p>
<p style="text-align: justify;">Por último, diversas escuelas médicas y psicoterapéuticas defienden la mayor eficacia de diversos tratamientos, produciéndose con frecuencia luchas de poder, en las que por supuesto las empresas farmacéuticas y sus intereses económicos juegan su papel.</p>
<p style="text-align: justify;"><span id="more-3060"></span>Por todo ello,<strong> los profesionales de la salud mental deberíamos cuidar el uso que hacemos del lenguaje,</strong> y en especial de los diagnósticos. Convenimos con Echeburúa en su afirmación sobre los efectos iatrogénicos de las etiquetas en la persona:<strong> “si la etiqueta es de enfermo, la persona se sentirá enferma”</strong>. A esto hay que añadir las connotaciones asociadas a determinados términos que, en ocasiones, pueden ser más dañinas que la propia enfermedad en sí. Con esto nos referimos, tanto al imaginario social respecto a determinadas enfermedades, por ejemplo la esquizofrenia, como a la información transmitida implícitamente por el profesional (actitud, gestos, tono de voz…) que revela lo que él mismo piensa sobre el problema del paciente, como sucede por ejemplo con el diagnóstico de “trastorno de personalidad”.</p>
<p style="text-align: justify;">Una de las maneras en que un diagnóstico poco riguroso puede ser perjudicial para la persona, es a través de la <strong>“profecía autocumplida”</strong>, por la cual, <strong>lo que el paciente espera sobre sí mismo y lo que el profesional espera de éste, acaba haciéndose realidad.</strong> Por ejemplo, no es lo mismo decir “esquizofrenia”, con su connotación de enfermedad incurable, que “episodio psicótico”; en este caso concreto, las variables temporales y síntomas asociados son especialmente importantes a la hora de afinar el diagnóstico, y no vale “meterlo todo en el mismo saco”.</p>
<p style="text-align: justify;">El curso y pronóstico de muchos de los trastornos psicopatológicos clasificados en el Manual Diagnóstico (DSM) depende de la actitud de profesional y paciente, de la confianza mutua y del tratamiento proporcionado. <strong>Un diagnóstico que no orienta en el tratamiento es una etiqueta, que abre el camino a los prejuicios en vez de a la curación o mejora.</strong> Esto es algo que ni profesionales ni pacientes debemos permitir.</p>
<p style="text-align: justify;">En el próximo post os hablaremos del caso concreto de las “etiquetas” en el Trastorno Límite de Personalidad.</p><div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='http://www.actualpsico.com/la-perversion-de-las-etiquetas/' addthis:title='La perversión de las “Etiquetas”' ><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_meneame"></a><a class="addthis_button_google +1"></a><a class="addthis_button_email"></a><a class="addthis_button_print"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>Una patología invisible. Analizando los síntomas de la fibromialgia</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Jan 2012 08:50:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ActualPsico</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<span class="image-rss"><a href="http://www.actualpsico.com/una-patologia-invisible-analizando-los-sintomas-de-la-fibromialgia/"><img title="Una patología invisible. Analizando los síntomas de la fibromialgia" src="http://www.actualpsico.com/wp-content/uploads/2011/12/fibromialgia.jpg" alt="Una patología invisible. Analizando los síntomas de la fibromialgia" width="200" height="146" /></a></span><br/>por Marta Turroja Serra Lucía tiene 61 años, no recuerda cuándo empezó todo, hace ya mucho tiempo… Los días transcurren acompañados de sufrimiento y dolor de todo tipo. A veces los dolores físicos son llevaderos, en otros momentos más intensos e invalidantes, impidiéndole desarrollar sus actividades habituales. Al abrir los ojos por la mañana, Lucía [...]<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='http://www.actualpsico.com/una-patologia-invisible-analizando-los-sintomas-de-la-fibromialgia/' addthis:title='Una patología invisible. Analizando los síntomas de la fibromialgia' ><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_meneame"></a><a class="addthis_button_google +1"></a><a class="addthis_button_email"></a><a class="addthis_button_print"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span class="image-rss"><a href="http://www.actualpsico.com/una-patologia-invisible-analizando-los-sintomas-de-la-fibromialgia/"><img title="Una patología invisible. Analizando los síntomas de la fibromialgia" src="http://www.actualpsico.com/wp-content/uploads/2011/12/fibromialgia.jpg" alt="Una patología invisible. Analizando los síntomas de la fibromialgia" width="200" height="146" /></a></span><br/><p style="text-align: right;">por <strong>Marta Turroja Serra</strong></p>

<blockquote>
<p style="text-align: justify;">Lucía tiene 61 años, no recuerda cuándo empezó todo, hace ya mucho tiempo… Los días transcurren acompañados de sufrimiento y dolor de todo tipo. A veces los dolores físicos son llevaderos, en otros momentos más intensos e invalidantes, impidiéndole desarrollar sus actividades habituales.</p>
<p style="text-align: justify;">Al abrir los ojos por la mañana, Lucía necesita mucha más energía que cualquiera de nosotros para despertar y levantarse de la cama. La fatiga que no se despega de ella, convierten cada actividad, por pequeña que pueda parecernos, en un ejercicio que va a exigir un gran esfuerzo. A pesar de ello, decide enfrentarse al día. El paso de las horas junto a la ayuda de la medicación, hacen que se encuentre un poco mejor. En consecuencia, Lucía aprovecha para hacer todas sus tareas, pero cuando llega el mediodía, después de comer, se siente exhausta. El cuerpo dolorido y el cansancio no desaparecen; a lo que hay que sumar la apatía y la anhedonia que a menudo la acompañan. Las tardes transcurren con lentitud, habitualmente con poca actividad, sin que su patología le de tregua. Llegada la noche, el agotamiento se apodera de ella con rapidez, mientras que la dosis de ansiolítico necesaria le permite conciliar el sueño.</p>
<p style="text-align: justify;">Aparentemente, nada indica que Lucía esté enferma, hace buena cara y cuando está rodeada de otras personas se muestra alegre y sociable. De carácter fuerte y luchadora, pocas veces la escucharéis quejarse. Sin embargo, unos pocos saben que Lucía no goza de buena salud. La fibromilagia irrumpió en su vida, sumándose al trastorno depresivo que acarreaba con anterioridad.</p>
</blockquote>
Realizar un diagnóstico de<strong> fibromialgia (FM)</strong> resulta más complicado de lo que pueda parecer. A menudo, <strong>sus síntomas</strong> se consideran individualmente; por lo que en muchas ocasiones se aplica un tratamiento independiente de cada uno de ellos, sin considerar que <strong>forman un cuadro clínico propio que debe ser abordado con un análisis global y mediante una visión de conjunto.</strong>

Además, la controversia existente entorno a la FM, y la falta de una prueba específica y única sobre la que realizar el diagnóstico, genera largos recorridos de los pacientes hasta ser tratados por un profesional que detecte adecuadamente la patología.
Veamos a continuación los síntomas principales de la FM:
<ol>
	<li><strong>Dolor</strong>: es el síntoma central de la FM. Este dolor puede ser leve o intenso y localizarse en una zona o en varias, siendo las más habituales las lumbares, cervicales, hombros, caderas, rodillas y codos. Es frecuente que las características del dolor se vayan modificando y que empeoren ante situaciones de estrés o ansiedad, con el clima húmedo y frío, o bien tras un exceso de actividad. Los sujetos que padecen FM tienden a despertarse acompañados de anquilosamiento (rigidez) en el cuerpo; del mismo modo que les ocurre tras largos periodos de tiempo sentados.<img class="aligncenter size-full wp-image-2986" title="fibromialgia" src="http://www.actualpsico.com/wp-content/uploads/2011/12/fibromialgia.jpg" alt="" width="196" height="144" /></li>
	<li><strong>Fatiga</strong>: la fatigabilidad de los pacientes oscila durante el día con episodios de agudización (crisis de agotamiento) que suelen mejorar con el reposo. La fatiga puede limitar en las actividades del sujeto y interferir en su vida diaria cuando es de carácter moderado o severo.</li>
	<li><strong>Depresión y ansiedad:</strong> ambos aspectos son muy presentes en sujetos con FM, por lo que a menudo los pacientes son diagnosticados equivocadamente con un trastorno depresivo o ansioso. Sin embargo, cuando se detectan estos síntomas es muy importante su tratamiento, ya que pueden agravar la FM e interferir en su manejo.</li>
	<li><strong>Insomnio</strong>: es otro de los síntomas más extendidos. A pesar de dormir las horas suficientes, en muchos casos manifiestan un sueño no reparador; se despiertan cansados como si apenas hubieran dormido. Por otra parte, pueden experimentar dificultades para conciliar el sueño y/o para mantenerse dormidos.</li>
	<li><strong>Trastornos cognoscitivos:</strong> las personas con FM padecen de alteraciones cognitivas caracterizadas por síntomas diversos como las dificultades para mantener la atención y la concentración, lentitud en el procesamiento mental, pérdida de memoria y olvidos.</li>
</ol>
También existen <strong>otros síntomas menos frecuentes</strong> pero que acompañan a muchos de los pacientes con FM:
<ul>
	<li><strong>Parestesia</strong>: entumecimiento y hormigueo de las extremidades, principalmente manos y pies.</li>
	<li><strong>Síndrome de las piernas inquietas</strong>: es un trastorno neurológico caracterizado por el impulso incontrolable de mover las piernas en situaciones de descanso o reposo.</li>
	<li><strong>Síndrome del intestino irritable (SII)</strong>: en ocasiones la FM se acompaña del SII, también llamado síndrome del colon irritable, en el que se observan trastornos digestivos, cólicos, dolores abdominales, meteorismo, estreñimiento y/o diarrea.</li>
	<li><strong>Dolor de cabeza</strong>: son habituales las jaquecas, tensión y dolores de cabeza de tipo vascular. También pueden coexistir con molestia en las sienes o detrás de los ojos. Además, se ha observado en varios casos disfunción de la articulación temporomandibular que produce dolores de cabeza acompañados de molestias en la cara y las mandíbulas.</li>
	<li><strong>Hipersensibilidad sensorial, síntomas alérgicos y problemas de la piel</strong>: prurito, manchas, reacciones alérgicas, hinchazón, hipersensibilidad a la luz, los sonidos y los olores.</li>
</ul>
Entre los sujetos con FM existe gran <strong>variabilidad en la manifestación de los síntomas</strong>, tanto en su presencia o ausencia, como en la intensidad y gravedad de los mismos. Así bien, <strong>para un diagnóstico correcto es imprescindible una visión generalizada que considere esta diversidad y que abarque todos los síntomas del paciente asociados con la patología</strong>.<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='http://www.actualpsico.com/una-patologia-invisible-analizando-los-sintomas-de-la-fibromialgia/' addthis:title='Una patología invisible. Analizando los síntomas de la fibromialgia' ><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_meneame"></a><a class="addthis_button_google +1"></a><a class="addthis_button_email"></a><a class="addthis_button_print"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>Depresión y suicidio II</title>
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		<pubDate>Mon, 26 Dec 2011 09:00:50 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<span class="image-rss"><a href="http://www.actualpsico.com/depresion-y-suicidio-2/"><img title="Depresión y suicidio II" src="http://www.actualpsico.com/wp-content/uploads/2011/12/1270896_78145044-199x300.jpg" alt="Depresión y suicidio II" width="132" height="200" /></a></span><br/>por Eva Pastor González Proseguimos en este artículo hablando sobre la primera causa de muerte violenta en el mundo según la OMS, la conducta suicida asociada a la depresión, situando el foco de atención esta vez en la prevención. En concreto, vamos a ver las medidas preventivas actuales a nivel general que pueden extrapolarse y [...]<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='http://www.actualpsico.com/depresion-y-suicidio-2/' addthis:title='Depresión y suicidio II' ><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_meneame"></a><a class="addthis_button_google +1"></a><a class="addthis_button_email"></a><a class="addthis_button_print"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span class="image-rss"><a href="http://www.actualpsico.com/depresion-y-suicidio-2/"><img title="Depresión y suicidio II" src="http://www.actualpsico.com/wp-content/uploads/2011/12/1270896_78145044-199x300.jpg" alt="Depresión y suicidio II" width="132" height="200" /></a></span><br/><p style="text-align: right;">por <strong>Eva Pastor González</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.actualpsico.com/wp-content/uploads/2011/12/1270896_78145044.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-3000" title="Depresión psicología" src="http://www.actualpsico.com/wp-content/uploads/2011/12/1270896_78145044-199x300.jpg" alt="" width="199" height="300" /></a> Proseguimos en este artículo hablando sobre la <strong>primera causa de muerte violenta en el mundo según la OMS</strong>, la conducta suicida asociada a la depresión, situando el foco de atención esta vez en la prevención. En concreto, vamos a ver las <strong>medidas preventivas </strong>actuales a nivel general que pueden extrapolarse y aplicarse a nivel personal.</p>
<p style="text-align: justify;">Definamos primero qué aborda una buena medida de prevención y en qué consiste ésta, ya que es figura clave para evitar tanto el intento de suicidio (con mayores porcentajes entre la población) como el suicidio consumado. Entendemos por<strong> prevención ante el suicidio </strong>aquel<strong> conjunto de medidas de apoyo psicológico, social e institucional que contribuyen a </strong>que los ciudadanos estén en condiciones óptimas para<strong> manejar los hechos estresantes vitales y disminuir los daños que éstos puedan provocar.</strong>
Ello implica que la prevención trata aquellos factores que favorecen la ideación y conducta suicida.</p>
<p style="text-align: justify;">El<strong> objetivo final </strong>es<strong> disminuir la tasa de muertes provocadas, mitigar sus causas y </strong>así<strong> las enfermedades con mayor comorbilidad asociada.</strong> Como mencionábamos en el artículo anterior, toda aproximación que procure prevenir el suicidio ha de ser multidisciplinar, una visión que tenga en cuenta las diferentes causas, así como una intervención que cubra distintos aspectos: ambientales, biopsicosociales y culturales. De esta manera, las áreas de acción deben ir desde el ámbito sanitario, educativo y político; al comunitario o los medios de comunicación, para alcanzar un mayor radio de intervención e influencia.</p>
<span style="text-align: justify;"><span id="more-2996"></span>Si consideramos los </span><strong style="text-align: justify;">programas de prevención actuales</strong><span style="text-align: justify;"> existentes a nivel mundial – basados en los criterios de la OMS – se hace evidente que la aplicación de la prevención del suicidio no ha sido extensa de forma genérica. Ello es debido a la falta de concienciación, a las</span><strong style="text-align: justify;"> limitaciones económico-políticas</strong><span style="text-align: justify;"> de algunos países o a la visión del suicidio que </span><strong style="text-align: justify;">permanece como un tabú en muchas sociedades y culturas</strong><span style="text-align: justify;">. Existen, no obstante, muchos planes preventivos eficaces en distintos países, especialmente en Europa y U.S.A. De entre las </span><strong style="text-align: justify;">acciones más importantes</strong><span style="text-align: justify;"> que deben figurar en cualquier plan preventivo destacan: el impartir formación a profesionales sanitarios, crear concienciación a nivel social, disminuir el acceso a medios del suicidio, más favorecer y facilitar un tratamiento adecuado.</span>
<p style="text-align: justify;">Veamos algunos de los planteamientos más comunes que presentan dichos programas, tanto nacionales, europeos o internacionales:</p>

<ul>
	<li><strong>Educar a profesionales</strong> de diferentes ámbitos a detectar y tratar personas en riesgo.</li>
	<li><strong>Controlar el acceso a los medios y métodos</strong> de suicidio o autoagresión.</li>
	<li>Elaborar <strong>planes terapéuticos individualizados</strong> a fin de manejar y tratar la depresión.</li>
	<li>Realizar <strong>campañas públicas</strong> y de cobertura por parte de los medios educando sobre el suicidio.</li>
	<li>Aumentar la <strong>concienciación</strong> de la depresión por medio de programas públicos.</li>
	<li><strong>Facilitar el acceso a los sistemas de salud mental</strong> para mejorar el cuidado de personas en riesgo.</li>
	<li><strong>Evitar el aislamiento y desarraigo</strong> social.</li>
	<li>Educar acerca de los <strong>mitos, creencias erróneas, estigmas y prejuicios</strong> sobre el suicidio.</li>
	<li>Incluir la <strong>participación familiar</strong> en toda intervención, coordinando distintos equipos y recursos.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Ciertamente, el reconocimiento precoz y el tratamiento adecuado de la depresión deviene el método esencial en la prevención del suicidio. No obstante, que estos programas estén disponibles y que todos los ciudadanos puedan beneficiarse de ellos en cualquier momento, <strong>depende en gran medida de la acción gubernamental junto con la inversión en ciencia, sanidad e investigación que efectúe cada país</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">Si bien a nivel mundial existen planes institucionales establecidos, eficaces,<strong> ¿qué ocurre a nivel familiar- personal?</strong> La disposición de servicios para las personas afectadas y sus familias es un elemento clave que figura en muchos planes preventivos, ahora bien, no siempre está presente. Los grupos de autoayuda son muy útiles a este nivel, no obstante, existen una serie de <strong>medidas que van más allá de la concienciación social focalizadas en aspectos más prácticos y directos</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">Algunas de ellas son:</p>

<ul>
	<li>Reducir factores de riesgo, por ejemplo aumentando la<strong> red social, de apoyo</strong> y las relaciones sociales.</li>
	<li>Identificar <strong>creencias falsas</strong> sobre el suicidio y corregirlas.</li>
	<li>Fijar la atención sobre las <strong>manifestaciones</strong> de la conducta suicida: gestos, amenazas o pensamientos.</li>
	<li><strong>Restringir</strong> que la persona<strong> pueda acceder a medios facilitadores</strong>, tanto en el hogar como en otros contextos, como el gas doméstico o de vehículos. Por otro lado, controlar la posesión de armas y la disponibilidad de sustancias tóxicas como alcohol u otras drogas.</li>
	<li><strong>Controlar el estado psicológico</strong> de aquellas personas con más riesgo: en especial el<strong> estado de ánimo</strong>, ya que en función de la severidad de la depresión, el riesgo suicida varía.</li>
	<li><strong>Cuidar e intervenir</strong> en, no solamente la depresión, sino <strong>también la baja auto estima, la ansiedad o el abuso de sustancias</strong>.</li>
	<li><strong>Prevenir el acoso o violencia</strong> en la infancia, adolescencia o edad adulta.</li>
	<li>Desarrollar <strong>habilidades de afrontamiento</strong> al estrés, sociales y de asertividad.</li>
	<li>Fomentar las <strong>fortalezas y aptitudes innatas</strong> de la persona para aumentar su seguridad.</li>
	<li>Promocionar <strong>hábitos de vida saludables</strong> y desarrollar una<strong> rutina</strong> que evite un estado de ánimo bajo, como: hacer ejercicio físico, cuidar la alimentación o nuestra higiene del sueño regularmente.</li>
	<li>Enfatizar el <strong>pedir ayuda</strong> y utilizar las fuentes y servicios sanitarios disponibles.</li>
	<li><strong>Hacer uso si es necesario de los centros de salud mental, servicios de urgencias de hospitales o el teléfono de la esperanza</strong>.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;"><strong>Sin duda, todo ello promueve variables protectoras, la salud mental, así como la calidad de vida tanto en la población general como en aquella con elevado riesgo de suicidio o con antecedentes.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">En conclusión, poder <strong>tratar el tema abiertamente, con respeto y sin temor, crítica o juicio, es esencial cuando estamos ante personas o familiares en riesgo</strong>. Estos elementos son la clave en toda prevención. En suma, aplicándolos podemos conseguir mantener un equilibrio en el bienestar de la persona de modo que ante cualquier altibajo o hecho estresante, ésta pueda responder adecuadamente evitando así que se genere un entorno en riesgo y que su estado psicológico se deteriore.</p>
<p style="text-align: justify;">En el siguiente post veremos algunas acciones e ideas prácticas directas para ayudar a aquellas personas o familiares en casos de urgencia, de alto riesgo o para los momentos posteriores a un intento de suicidio.</p>
<p style="text-align: justify;">Si te ha interesado este artículo, te recomendamos leer:</p>

<ul>
	<li>
<div style="text-align: justify;"><a href="http://www.actualpsico.com/depresion-y-suicidio/">Depresión y suicidio</a></div></li>
	<li>
<div style="text-align: justify;"> <a href="http://www.actualpsico.com/%c2%bfque-es-la-depresion/">¿Qué es la depresión?</a></div></li>
</ul><div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='http://www.actualpsico.com/depresion-y-suicidio-2/' addthis:title='Depresión y suicidio II' ><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_meneame"></a><a class="addthis_button_google +1"></a><a class="addthis_button_email"></a><a class="addthis_button_print"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>El trastorno obsesivo-compulsivo</title>
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		<pubDate>Mon, 19 Dec 2011 08:05:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ActualPsico</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Clínica]]></category>
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		<category><![CDATA[TOC]]></category>
		<category><![CDATA[Trastorno obsesivo compulsivo]]></category>

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		<description><![CDATA[<span class="image-rss"><a href="http://www.actualpsico.com/el-trastorno-obsesivo-compulsivo/"><img title="El trastorno obsesivo-compulsivo" src="http://www.actualpsico.com/wp-content/uploads/2011/12/TOC1.jpg" alt="El trastorno obsesivo-compulsivo" width="200" height="130" /></a></span><br/>por Cristina Garcia Gilabert El trastorno obsesivo compulsivo (TOC), es un trastorno presente en un 2,5% aproximadamente de la población. En este trastorno encontramos dos componentes diferenciados que deben actuar de manera conjunta. Por un lado, tenemos las obsesiones que serían el componente más cognitivo y, por el otro, las compulsiones que serían aquellas conductas [...]<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='http://www.actualpsico.com/el-trastorno-obsesivo-compulsivo/' addthis:title='El trastorno obsesivo-compulsivo' ><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_meneame"></a><a class="addthis_button_google +1"></a><a class="addthis_button_email"></a><a class="addthis_button_print"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span class="image-rss"><a href="http://www.actualpsico.com/el-trastorno-obsesivo-compulsivo/"><img title="El trastorno obsesivo-compulsivo" src="http://www.actualpsico.com/wp-content/uploads/2011/12/TOC1.jpg" alt="El trastorno obsesivo-compulsivo" width="200" height="130" /></a></span><br/><p style="text-align: right;">por <strong>Cristina Garcia Gilabert</strong></p>
<p style="text-align: justify;">El <strong>trastorno obsesivo compulsivo (TOC)</strong>, es un trastorno presente en un 2,5% aproximadamente de la población. En este trastorno encontramos <strong>dos componentes diferenciados que deben actuar de manera conjunta</strong>. Por un lado, tenemos las obsesiones que serían el componente más cognitivo y, por el otro, las <strong>compulsiones</strong> que serían aquellas conductas visibles o no visibles que realiza la persona.
Según el DSM – IV – TR, la definición de ambos componentes vendrían determinadas por los siguientes <strong>criterios</strong>:</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.actualpsico.com/wp-content/uploads/2011/12/TOC1.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-2951" title="TOC" src="http://www.actualpsico.com/wp-content/uploads/2011/12/TOC1.jpg" alt="" width="403" height="262" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">En algunos casos, se ha observado que las obsesiones no van seguidas de compulsiones, así como compulsiones que no van precedidas por las obsesiones. <strong>Según Rachman y Silva, el malestar, las obsesiones y/o compulsiones y la urgencia compulsiva siempre están presentes en todos los pacientes</strong>.
Es necesario tener en cuenta, que <strong>la relación existente entre ambos componentes es una reducción temporal de la ansiedad</strong>. Las compulsiones o las conductas realizadas después de las obsesiones, producen una sensación de tranquilidad en la persona al creer que ha realizado algo para frenar esa preocupación.</p>
<p style="text-align: justify;"><span id="more-2945"></span>El problema, surge cuando se vuelve a repetir la misma situación manteniendo una relación contraproducente entre las preocupaciones y las conductas.</p>

<blockquote>Por ejemplo, si una persona debido a un despiste no sabe si ha cerrado el gas en su casa, es normal que lo compruebe sintiéndose relajado al ver que sí que se había acordado de cerrarlo.
Esta situación habitual en todo el mundo, se convierte en patológica cuando es necesario revisarlo siempre y un número concreto de veces. Es decir, la persona cada vez que sale de casa <strong>TIENE QUE</strong> revisar 5 veces el gas para estar seguro de que lo ha cerrado aunque desde la primera comprobación sabe que sí que lo ha hecho.</blockquote>
<p style="text-align: justify;">Revisando los diferentes autores que han trabajado sobre el TOC se observa que existen <strong>diferentes clasificaciones de compulsiones</strong>. A pesar de no existir un acuerdo unánime entre todos los autores se observa un acuerdo bastante elevado en:</p>

<ul style="text-align: justify;">
	<li><strong>Compulsión de limpieza</strong> → Está relacionada con el miedo a la contaminación y la higiene personal. Por ejemplo: lavarse las manos repetidas veces, ducharse varias veces en un mismo día,…</li>
	<li><strong>Compulsión de comprobación</strong> → Se trata en revisar si algo se ha realizado. Por ejemplo, comprobar si se ha llegado al mínimo de ventas del mes, comprobar si se ha cerrado el gas, el coche, los grifos,…</li>
	<li><strong>Compulsión de orden</strong> → Necesidad de mantener los objetos en un mismo sitio y en una misma posición.</li>
	<li><strong>Compulsión de repetición</strong> → La persona requiere que repetir una secuencia concreta, realizar una tarea repetidas veces hasta realizarla correctamente, etc.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Se ha de tener en cuenta, que el desarrollo empieza en la adolescencia observándose un curso gradual y con tendencia a la cronicidad. Asimismo, genera un elevado grado de malestar tanto en la persona como en su entorno, llegando a resultar bastante incapacitante.</p>
<p style="text-align: justify;">A partir de lo expuesto, se entiende que el problema principal en este trastorno es la relación existente entre la preocupación excesiva y el método de tranquilización utilizado por la persona. Por ello, <strong>el trabajo en terapia se centra en diferenciar los lapsus habituales de las preocupaciones patológicas así como evitando las respuestas compulsivas</strong>. Al igual que en muchos trastornos de ansiedad, en este trastorno <strong>se pretende romper el círculo vicioso existente entre ambos componentes</strong>, mediante la prevención de repuesta y exponiendo a la persona a sus preocupaciones y/o miedos.</p><div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='http://www.actualpsico.com/el-trastorno-obsesivo-compulsivo/' addthis:title='El trastorno obsesivo-compulsivo' ><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_meneame"></a><a class="addthis_button_google +1"></a><a class="addthis_button_email"></a><a class="addthis_button_print"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>Depresión y suicidio</title>
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		<pubDate>Mon, 21 Nov 2011 09:00:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ActualPsico</dc:creator>
				<category><![CDATA[AP Revista]]></category>
		<category><![CDATA[Clínica]]></category>
		<category><![CDATA[comorbilidad con la conducta suicida]]></category>
		<category><![CDATA[depresión]]></category>
		<category><![CDATA[factores de riesgo]]></category>
		<category><![CDATA[ideas de muerte]]></category>
		<category><![CDATA[ideas de suicidio]]></category>
		<category><![CDATA[intentos de suicidio]]></category>
		<category><![CDATA[mitos sobre el suicidio]]></category>
		<category><![CDATA[OMS]]></category>
		<category><![CDATA[prevención del suicidio]]></category>
		<category><![CDATA[suicidio]]></category>

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		<description><![CDATA[<span class="image-rss"><a href="http://www.actualpsico.com/depresion-y-suicidio/"><img title="Depresión y suicidio" src="http://www.actualpsico.com/wp-content/uploads/2011/11/depresion-2-300x225.jpg" alt="Depresión y suicidio" width="200" height="150" /></a></span><br/>Por Eva Pastor González Las llamadas conductas autolesivas pueden presentarse asociadas a varios trastornos psicopatológicos, como los cuadros de esquizofrenia, los trastornos de personalidad o las demencias. No obstante, en los trastornos depresivos suelen aparecer de forma general, ya sea en forma de ideas de muerte, ideas de suicidio o intentos de suicidio. En este [...]<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='http://www.actualpsico.com/depresion-y-suicidio/' addthis:title='Depresión y suicidio' ><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_meneame"></a><a class="addthis_button_google +1"></a><a class="addthis_button_email"></a><a class="addthis_button_print"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span class="image-rss"><a href="http://www.actualpsico.com/depresion-y-suicidio/"><img title="Depresión y suicidio" src="http://www.actualpsico.com/wp-content/uploads/2011/11/depresion-2-300x225.jpg" alt="Depresión y suicidio" width="200" height="150" /></a></span><br/><p style="text-align: right;">Por Eva Pastor González</p>
<p style="text-align: justify;">Las llamadas <strong>conductas autolesivas</strong> pueden presentarse asociadas a varios trastornos psicopatológicos, como los cuadros de esquizofrenia, los trastornos de personalidad o las demencias. No obstante, en los <strong>trastornos depresivos</strong> suelen aparecer de forma general, ya sea en forma de ideas de muerte, ideas de suicidio o intentos de suicidio. En este artículo abordaremos una parte de esta problemática tan presente en los Trastornos afectivos - especialmente en el <a href="http://www.actualpsico.com/?s=trastorno+depresivo+mayor">Trastorno depresivo mayor</a>, <a href="http://www.actualpsico.com/?s=distimia">Distimia</a> y <a href="http://www.actualpsico.com/la-depresion-iv-el-trastorno-bipolar/">Trastornos Bipolares</a>: las ideas de suicidio y la conducta suicida en el contexto de la depresión.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Según la OMS, se producen 1 millón de suicidios al año</strong>, cifra que sitúa a esta conducta, como la <strong>primera causa de muerte violenta</strong> en el mundo superando incluso las muertes por accidentes de tráfico, por guerra y homicidios. La franja de mayor edad así como la juvenil, representan los porcentajes más elevados y proclives a padecer<strong> trastornos depresivos</strong> respecto a otros grupos de población. Ante estos datos, es indudable que estamos ante un grave problema de salud pública y de afectación internacional, llegando a <strong>todas las razas, culturas y clases sociales</strong>. Cabe añadir que el <strong>suicidio es un constructo de tipo multicausal</strong> en el que los factores psicológicos de riesgo son considerables, especialmente los sentimientos de <strong>desesperanza y el bajo estado de ánimo asociado</strong>. A pesar de estos factores depresivos, existen a su vez otros trastornos mentales considerados como factores de riesgo para el suicidio. <strong>Según la OMS, los trastornos mentales en los que se observa más comorbilidad con la conducta suicida son: 24% trastornos afectivos,</strong> 22% trastornos de personalidad, 21% otra patología mental, 18% abuso de sustancias, 10 % psicosis-esquizofrenia y un 5 % síndromes orgánicos cerebrales. Como observamos, los trastornos afectivos son el colectivo con mayor riesgo y mayor presencia de conducta suicida.</p>
<p style="text-align: justify;"><span id="more-2879"></span></p>
<a href="http://www.actualpsico.com/wp-content/uploads/2011/11/depresion-2.jpg"><img class="size-medium wp-image-2883 alignleft" title="depresion 2" src="http://www.actualpsico.com/wp-content/uploads/2011/11/depresion-2-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a>
<p style="text-align: justify;">Antes de adentrarnos en esta relación suicidio-depresión, hemos de considerar las <strong>diferencias entre las ideas de muerte, de suicidio y los intentos de suicidio</strong>:
- <strong>Ideas de muerte</strong>: existen pensamientos relacionados con la muerte, como deseo o posibilidad, pero no existe disposición o capacidad para hacerlo.
- <strong>Ideas de Suicidio</strong>: es un paso adelante respecto a las anteriores. La persona piensa que podría provocar su muerte.
-<strong> Intentos de suicidio</strong>: es ya una conducta voluntaria dirigida directamente a acabar con la vida.
Todas ellas engloban sentimientos de angustia, desesperanza, miedo, tristeza o frustración, con distinta intensidad y frecuencia.</p>
<p style="text-align: justify;">A fin de obtener una idea detallada de la situación, veamos algunos <strong>datos acerca al suicidio en la depresión.</strong>
- En primer lugar, por lo que respecta al suicidio en función del género, existen notables diferencias: un <strong>78% se da en varones y un 22% en mujeres</strong>. La forma de llevarlo a cabo también varía.
- En cuanto a la edad, el colectivo de la <strong>tercera edad es aquel que presenta el mayor riesgo</strong>.
-<strong> Es más frecuente que haya intentos de suicidio a que se den suicidios consumados</strong>: la OMS estima que la frecuencia de los intentos es 20 veces mayor a la del suicidio consumado.
- Suele ser a su vez más frecuente la presencia de ideas de muerte o deseos de muerte que la conducta suicida que se intenta llevar a cabo.
<strong>Cuando la actitud hacia los pensamientos de muerte es de rechazo y se percibe un control sobre la acción de suicidio, obviamente el riesgo disminuye.</strong> <strong>Cuanto mayor sea la frecuencia de ideas de suicidio, más intensas y mayor aceptación tenga la persona hacia ellas, mayor es el riesgo.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">En todo ello juega también un papel destacado el entorno de la persona. Existe todavía una falta de conciencia social hacia el suicidio y en muchas sociedades es un tema tabú. Así ocurre en sociedades como la africana, donde el poder hablar y tratar el tema abiertamente resulta impracticable. <strong>Igualmente, prevalecen a su vez muchas falsedades sobre el suicidio, sus causas y el carácter de las personas que lo intentan</strong>. Algunos de estos mitos que desvelan actitudes de rechazo, miedo o desconocimiento son:
“El que se quiere matar no lo dice”, “el suicidio se hereda”, “quien intenta suicidarse una vez siempre estará en riesgo”, “preguntar sobre ello a una persona en riesgo aumenta el peligro”, “ el suicidio no se puede prevenir porque ocurre por impulso”.</p>
<p style="text-align: justify;">Asimismo, además de estos mitos – que falsean la realidad del problema y no favorecen la ayuda para estas personas – <strong>existen otros factores de riesgo junto con la depresión</strong>. Por factor de riesgo se entiende aquella situación que aumenta la probabilidad que una persona cometa una conducta suicida:
<strong></strong></p>

<ul>
	<li>
<div style="text-align: justify;"><strong>Biológicos</strong>: un pequeño porcentaje de personas que lo intentan poseen antecendentes de familiares fallecidos por suicidio.</div></li>
	<li>
<div style="text-align: justify;"><strong>Físicos</strong>: sufrir de enfermedades orgánicas y físicas. Psicológicos: tentativas de suicidio previas, ansiedad, abuso de sustancias.</div></li>
	<li>
<div style="text-align: justify;"><strong>Sociales</strong>: vivir en situación de acoso o violencia, sufrir conflictos interpersonales, aislamiento, pobreza o desarraigo social.
Con todo, <strong>no se establece que la depresión sea un factor causal directo, sino un factor de riesgo o de mayor vulnerabilidad que puede facilitar la conducta suicida si existen otros factores de predisposición como el abuso de alcohol, la exclusión social o los mencionados arriba</strong>.</div></li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Si bien es cierto que existen muchas medidas dirigidas a prevenir el suicidio a nivel mundial, el apoyo a nivel local no siempre está disponible o no es conocido por los afectados.
Para finalizar, si nos ajustamos a aquello que la OMS considera como medidas básicas para evitar el suicidio, vemos que no consiste sólo en prevenir el desenlace mortal, sino también el primer intento y la repetición de los actos suicidias. Por esta razón,<strong> la identificación precoz es un elemento clave y es ahí donde juega un rol vital el apoyo social y familiar que la persona tenga. La pertenencia a un grupo, la disponibilidad de pedir ayuda o la capacidad para utilizar las fuentes que brinda la salud mental del sistema sociosanitario, son algunos de los factores protectores más importantes.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">En el siguiente post veremos las medidas preventivas actuales, a nivel general, así como las medidas más apropiadas para actuar a nivel personal-familiar.</p><div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='http://www.actualpsico.com/depresion-y-suicidio/' addthis:title='Depresión y suicidio' ><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_meneame"></a><a class="addthis_button_google +1"></a><a class="addthis_button_email"></a><a class="addthis_button_print"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>]]></content:encoded>
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		<item>
		<title>Ansiedad generalizada: ¡No puedo parar de preocuparme!</title>
		<link>http://www.actualpsico.com/ansiedad-generalizada-%c2%a1no-puedo-parar-de-preocuparme/</link>
		<comments>http://www.actualpsico.com/ansiedad-generalizada-%c2%a1no-puedo-parar-de-preocuparme/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 07 Nov 2011 09:00:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ActualPsico</dc:creator>
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		<category><![CDATA[trastornos por ansiedad]]></category>

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		<description><![CDATA[<span class="image-rss"><a href="http://www.actualpsico.com/ansiedad-generalizada-%c2%a1no-puedo-parar-de-preocuparme/"><img title="Ansiedad generalizada: ¡No puedo parar de preocuparme!" src="http://www.actualpsico.com/wp-content/uploads/2011/10/Ansiedad-Generalizada.png" alt="Ansiedad generalizada: ¡No puedo parar de preocuparme!" width="200" height="69" /></a></span><br/>Por Cristina Garcia Gilabert Siguiendo con la serie de artículos publicados durante los últimos meses sobre los diferentes trastornos que cursan con ansiedad como síntoma primario, nos centraremos en el trastorno de ansiedad generalizada. Dicho trastorno, representa casi un 6% de la población general, observándose de manera prioritaria en las mujeres a partir de los [...]<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='http://www.actualpsico.com/ansiedad-generalizada-%c2%a1no-puedo-parar-de-preocuparme/' addthis:title='Ansiedad generalizada: ¡No puedo parar de preocuparme!' ><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_meneame"></a><a class="addthis_button_google +1"></a><a class="addthis_button_email"></a><a class="addthis_button_print"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span class="image-rss"><a href="http://www.actualpsico.com/ansiedad-generalizada-%c2%a1no-puedo-parar-de-preocuparme/"><img title="Ansiedad generalizada: ¡No puedo parar de preocuparme!" src="http://www.actualpsico.com/wp-content/uploads/2011/10/Ansiedad-Generalizada.png" alt="Ansiedad generalizada: ¡No puedo parar de preocuparme!" width="200" height="69" /></a></span><br/><p style="text-align: right;">Por <strong>Cristina Garcia Gilabert</strong></p>
Siguiendo con la serie de artículos publicados durante los últimos meses sobre los diferentes trastornos que cursan con ansiedad como síntoma primario, nos centraremos en el <strong>trastorno de ansiedad generalizada</strong>. Dicho trastorno, representa casi un 6% de la población general, observándose de manera prioritaria en las mujeres a partir de los 20 años.
Los criterios diagnósticos del DSM–IV–TR destacan el carácter persistente, insidioso y generalizado de ansiedad siendo considerablemente difícil relajarse. Entre ello resaltamos la importancia diagnostica de tres características:

1. <strong>Ansiedad y preocupación excesivas </strong>(expectación aprensiva) sobre una<strong> amplia gama de acontecimientos o actividades </strong>(como el rendimiento laboral o escolar), que se prolongan<strong> más de 6 meses.</strong>
Para una persona con trastorno de ansiedad generalizada, cualquier situación cotidiana se vive como un problema requiriendo muchas horas de preocupación y de análisis, al margen de la opinión externa sobre la importancia o no de dicha situación.

2. Al individuo le resulta<strong> difícil controlar este estado de constante preocupación.</strong>
Aunque intente evitarlas, la persona tiene la sensación de que las preocupaciones tienen vida propia y van reapareciendo una y otra vez en su cabeza. Teniendo la sensación de que no puede dejar de preocuparse en su día a día.

<span id="more-2862"></span>

3. La ansiedad y preocupación se asocian<strong> a tres (o más) de los seis síntomas siguientes</strong> (algunos de los cuales han persistido más de 6 meses).
<ul>
	<li>a. inquietud o impaciencia</li>
	<li>b. fatigabilidad fácil</li>
	<li>c. dificultad para concentrarse o tener la mente en blanco</li>
	<li>d. irritabilidad</li>
	<li>e. tensión muscular</li>
	<li>f. alteraciones del sueño (dificultad para conciliar o mantener el sueño, o sensación al despertarse de sueño no reparador)</li>
</ul>
Con estas características, es fácil observar que se trata de un <strong>patrón de comportamiento que suele tener un carácter crónico</strong>.
Casi todo el mundo, en algún momento, se ha encontrado ante situaciones en las que le resultaba imposible dejar de pensar para buscar una solución, para entenderlas, para evitar daños mayores,… Esos momentos suelen ser puntuales y con desencadenantes importantes, por lo que la mayoría de las personas entenderían que se estuvieran preocupando. En los casos de los Trastornos de Ansiedad Generalizada, cualquier tipo de situación, independientemente del grado de importancia puede servir de detonante. Situaciones banales como ir a comprar, elegir la ropa que se van a poner, la conversación del día anterior con la vecina; o situaciones más importantes como decidir el colegio de los hijos, aceptar o no un puesto de trabajo pueden generar horas y horas de preocupación sin llegar a ninguna conclusión ni a ninguna solución posible. En pocas palabras, <strong>podríamos definir este trastorno como el resultado de preocuparse por la relajación conseguida por pensar que se está haciendo algo para evitar la situación desagradable que se tem</strong>e, tal y como demuestra el gráfico.

<a href="http://www.actualpsico.com/wp-content/uploads/2011/10/Ansiedad-Generalizada.png"><img class="aligncenter size-full wp-image-2863" title="Ansiedad Generalizada" src="http://www.actualpsico.com/wp-content/uploads/2011/10/Ansiedad-Generalizada.png" alt="" width="428" height="148" /></a>

&nbsp;

Por ese motivo, es importante que en los tratamientos se intente <strong>valorar la importancia o el valor que le da la persona a preocuparse así como a la utilidad que ella misma considera que tiene pensar tantas veces sobre un mismo tema.</strong> Todos nos hemos preocupado por cosas y sabemos el malestar que nos genera. Por ese motivo, el profesional ha intentar identificar la satisfacción o el aspecto positivo que obtienen estas personas al rumiar tanto sobre un mismo tema. De esta manera podrá pensar y ayudar a buscar nuevas alternativas para poder disminuirlo y tener recursos más adaptativos.<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='http://www.actualpsico.com/ansiedad-generalizada-%c2%a1no-puedo-parar-de-preocuparme/' addthis:title='Ansiedad generalizada: ¡No puedo parar de preocuparme!' ><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_meneame"></a><a class="addthis_button_google +1"></a><a class="addthis_button_email"></a><a class="addthis_button_print"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>]]></content:encoded>
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		</item>
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		<title>La depresión IV: el trastorno bipolar</title>
		<link>http://www.actualpsico.com/la-depresion-iv-el-trastorno-bipolar/</link>
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		<pubDate>Mon, 26 Sep 2011 09:00:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ActualPsico</dc:creator>
				<category><![CDATA[AP Revista]]></category>
		<category><![CDATA[Clínica]]></category>
		<category><![CDATA[episodios depresivos]]></category>
		<category><![CDATA[episodios maníacos]]></category>
		<category><![CDATA[hipomaníacos]]></category>
		<category><![CDATA[intervención familiar]]></category>
		<category><![CDATA[mentes creativas]]></category>
		<category><![CDATA[mixtos]]></category>
		<category><![CDATA[TB tipo I]]></category>
		<category><![CDATA[TB tipo II]]></category>
		<category><![CDATA[tratorno bipolar]]></category>

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		<description><![CDATA[<span class="image-rss"><a href="http://www.actualpsico.com/la-depresion-iv-el-trastorno-bipolar/"><img title="La depresión IV: el trastorno bipolar" src="http://www.actualpsico.com/wp-content/uploads/2011/09/bipolar_mania.jpg" alt="La depresión IV: el trastorno bipolar" width="183" height="200" /></a></span><br/>Por Eva Pastor González Retomamos nuevamente el hilo de los trastornos del estado de ánimo para abordar esta vez, una patología que si bien resulta menos reconocida y frecuente a nivel general, es sin embargo igual de incapacitante: el Trastorno Bipolar. En el presente artículo nos ocupa la atención una alteración, en la que a [...]<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='http://www.actualpsico.com/la-depresion-iv-el-trastorno-bipolar/' addthis:title='La depresión IV: el trastorno bipolar' ><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_meneame"></a><a class="addthis_button_google +1"></a><a class="addthis_button_email"></a><a class="addthis_button_print"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span class="image-rss"><a href="http://www.actualpsico.com/la-depresion-iv-el-trastorno-bipolar/"><img title="La depresión IV: el trastorno bipolar" src="http://www.actualpsico.com/wp-content/uploads/2011/09/bipolar_mania.jpg" alt="La depresión IV: el trastorno bipolar" width="183" height="200" /></a></span><br/><p style="text-align: right;">Por <strong>Eva Pastor González</strong></p>
Retomamos nuevamente el hilo de los <strong>trastornos del estado de ánimo</strong> para abordar esta vez, una patología que si bien resulta menos reconocida y frecuente a nivel general, es sin embargo igual de incapacitante: <strong>el Trastorno Bipolar</strong>.

En el presente artículo nos ocupa la atención una alteración, en la que a<strong> la tristeza profunda, se le suman cíclicos periodos de euforia, manía y elevado estado de ánimo, </strong>a diferencia de<strong> </strong>los otros trastornos depresivos en los que,<a href="http://www.actualpsico.com/%C2%BFque-es-la-depresion/"> tal como mencionábamos en anteriores posts</a>, la tristeza intensa se manifiesta en soledad.

Hipócrates ya mencionaba la diferencia entre pacientes melancólicos y maníacos; pero no fue hasta el S.XIX cuando tal división empezó a definirse más hasta clasificar dos tipos de depresión: aquella donde sólo se presenta una melancolía intensa, de aquella en la que <strong>la melancolía se alterna con periodos maníacos, hipomaníacos o mixtos. Dicho con otros términos, lo que hoy en día se conoce como Trastorno Bipolar (TB)</strong>. Asimismo, se establecen <strong>dos tipos de TB: I y II.</strong>

Veamos previa y detalladamente, <strong>qué caracteriza a un</strong> <strong>episodio maníaco, hipomaníaco y mixto</strong> para comprender así la naturaleza del Trastorno Bipolar.<span id="more-2771"></span>

<a href="http://www.actualpsico.com/wp-content/uploads/2011/09/bipolar_mania.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-2786" title="bipolar_mania" src="http://www.actualpsico.com/wp-content/uploads/2011/09/bipolar_mania.jpg" alt="" width="216" height="236" /></a>Un <strong>episodio Maníaco</strong> se define como aquel <strong>periodo de tiempo (1 semana como mínimo) durante el cual el estado de ánimo es anormal</strong>; ya que se encuentra <strong>expandido, exaltado o elevado</strong>, sin relación con la situación vivida. En él, la persona se siente pletórica, eufórica, infatigable. Además, este estado ha de ir acompañado de <strong>al</strong> <strong>menos 3 de los síntomas que vemos a continuación</strong>:
<ul>
	<li><strong>Labilidad afectiva</strong>: la alegría fácilmente puede convertirse en irritabilidad. La persona se siente muy bien pero se vuelve hostil cuando algo frena sus intereses o proyectos.</li>
	<li>Pensamiento muy acelerado o <strong>taquipsiquia</strong>, saltando de un tema a otro.</li>
	<li>Exageración de la <strong>auto estima</strong>: grandiosisdad, ideas sobrevaloradas que pueden ser delirantes.</li>
	<li><strong>Lenguaje verborreico</strong>: habla rápida, fuerte, interrumpción del discurso de otros.</li>
	<li>Atención dispersa, gran <strong>distraibilidad</strong>.</li>
	<li><strong>Agitación</strong> psicomotora, inquietud.</li>
	<li><strong>Deshinibición</strong>: necesidad imperiosa de actividades múltiples con un alto potencial para producir graves consecuencias.</li>
	<li>Ausencia de sueño, pérdida de peso, aumento de la fatiga.</li>
	<li><strong>No existe conciencia de enfermedad</strong>, la persona no entiende qué ocurre.</li>
</ul>
Todos estos síntomas son muy similares a los que se dan en los llamados <strong>Episodios Hipomaníacos</strong>; ahora bien, en éstos el estado es más ligero y los síntomas mencionados (presentes durante como mínimo 4 días) <strong>no son tan graves como para provocar un deterioro importante</strong>. Pues ni el contacto con la realidad está tan alterado ni la conducta desprende tanta desinhibición. Por último, en los llamados <strong>Episodios Mixtos</strong>, la persona presenta una <strong>sucesión rápida de síntomas maníacos y depresivos</strong>.

Para determinar la presencia de un <strong>TB TIPO I</strong>, ha de presentarse <strong>1 o más episodios maníacos o mixtos</strong>. En ocasiones, es frecuente también la presencia de <a href="http://www.actualpsico.com/%C2%BFque-es-la-depresion/">episodios depresivos mayores</a> entre los episodios maniacos.

<a href="http://www.actualpsico.com/wp-content/uploads/2011/09/bipolar_depresion.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-2785" title="bipolar_depresion" src="http://www.actualpsico.com/wp-content/uploads/2011/09/bipolar_depresion.jpg" alt="" width="210" height="229" /></a>En cuanto al <strong>TB TIPO II, </strong>el criterio básico es haber padecido <strong>1 o más episodios depresivos mayores,</strong> acompañados de <strong>al menos 1 episodio hipomaníaco</strong>.

De esta manera se van alternando episodios que acaban derivando hacia la cronicidad. En ambos tipos la <strong>interferencia, deterioro y malestar son clínicamente significativos</strong> y las consecuencias sobre la vida diaria son destacables. <strong>En el 90% de casos de episodios maníacos, éstos vuelven a rebrotar en el futuro.</strong> Frecuentemente, los episodios agudos requieren <strong>hospitalización</strong>, debido a la presencia de síntomas psicóticos (delirios y alucinaciones), conductas agresivas, riesgo de suicidio o juicio alterado. Asimismo, los <strong>síntomas pueden variar de una persona a otra</strong> e incluso de un episodio a otro en un mismo paciente, lo cual lo hace muy difícil de diagnosticar.

A su vez, es frecuente encontrar <strong>antecedentes familiares</strong> y la <strong>edad de inicio es más temprana</strong> que en la depresión, pues ésta se manifiesta en torno a los 20 años de edad.

Los ciclos fluctuantes del ánimo y de los niveles de energía generan un cambio constante en los pensamientos, sentimientos y conductas; así, el ánimo puede fluctuar desde la euforia a la irritabilidad. Visto todo este cuadro resulta comprensible entender la dificultad para poder llevar una vida normal.

Por otro lado, en la cultura popular este trastorno está <strong>asociado a</strong> <strong>mentes creativas</strong> y ciertamente ha afectado a muchas personas vinculadas con el mundo artístico afectadas por este trastorno, tanto pasadas como presentes: desde Virginia Woolf o Vincent Van Gogh a Tim Burton o Edgar Allen Poe, por mencionar unos pocos. Se desconoce ciertamente la conexión creativa con dicho trastorno, pero es cierto que <strong>la mayoría de las personas que luchan contra los efectos de tal patología pueden vivir una vida normal, libres de los impredecibles cambios del ánimo</strong>. Ello se consigue con un <strong>buen tratamiento farmacológico</strong>, el cual ha de ir acompañado de una mejora de las <strong>condiciones psicosociales</strong>, del <strong>manejo del estrés y autocontrol</strong>, de una estabilización de la <strong>autoestima</strong>, del entrenamiento en habilidades sociales y de proporcionar unas estrategias para afrontar los <strong>síntomas cognitivos maníacos y depresivos</strong>.

A su vez, la <strong>intervención familiar</strong> es vital, ya que <strong>el entorno juega un rol importante en el estado anímico y estabilidad del paciente</strong>. Su papel puede mejorar y prevenir el estado cambiante cíclico característico del TB y derivarlo a un estado más estable y más habilitado para llevar una vida de mayor calidad. Un <strong>ambiente calmado y rutinario</strong> <strong>es más deseable</strong>. Además, encontrar el equilibrio entre evitar la sobre estimulación y proporcionar espacio para hacer ejercicio de cara a reducir el exceso de energía, así como restringir el acceso al consumo de alcohol y otras drogas es lo más recomendable.

Y sin menoscabar todo lo hasta aquí dicho, como último apunte cabe recordar, que al igual que con la depresión y la <a href="http://www.actualpsico.com/que-es-la-depresion-iii-la-distimia/">distimia</a>, la <strong>acción preventiva</strong> puede lograr mucho; especialmente en el <strong>área social y de autocuidado y enriquecimiento personal</strong>.

En el <strong>próximo artículo</strong> hablaremos de un elemento muy presente en la mayoría de trastornos de Estado de ánimo, <strong>el riesgo y la conducta suicida.</strong><div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='http://www.actualpsico.com/la-depresion-iv-el-trastorno-bipolar/' addthis:title='La depresión IV: el trastorno bipolar' ><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_meneame"></a><a class="addthis_button_google +1"></a><a class="addthis_button_email"></a><a class="addthis_button_print"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>Fobia social</title>
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		<pubDate>Mon, 05 Sep 2011 09:41:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ActualPsico</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Clínica]]></category>
		<category><![CDATA[fobia social]]></category>
		<category><![CDATA[habilidades sociales]]></category>
		<category><![CDATA[miedo a hablar en público]]></category>
		<category><![CDATA[psicología]]></category>

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		<description><![CDATA[por Cristina García Gilabert En el artículo anterior, introducíamos el concepto de fobia específica. En otro apartado separado de ella, existe otro tipo más específico conocida con el nombre de fobia social. En este caso, nos encontramos con personas que temen la evaluación negativa por parte de los demás, ya sea en una situación concreta [...]<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='http://www.actualpsico.com/fobia-social/' addthis:title='Fobia social' ><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_meneame"></a><a class="addthis_button_google +1"></a><a class="addthis_button_email"></a><a class="addthis_button_print"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;">por <strong>Cristina García Gilabert</strong></p>
En el artículo anterior, introducíamos el concepto de <a href="http://www.actualpsico.com/tengo-miedo/">fobia específica</a>. En otro apartado separado de ella, existe otro tipo más específico conocida con el nombre de fobia social. En este caso, nos encontramos con personas que <strong>temen la evaluación negativa por parte de los demás</strong>, ya sea en una situación concreta o en casi todas las situaciones de su vida en las cuales se encuentra fuera de su círculo familiar.

Los criterios se parecen mucho a los de la fobia específica pero sobre todo, se matiza el primer punto concretando que el miedo se refiere a situaciones sociales o actuaciones en público. En sí, el principal temor es el hecho de actuar de manera vergonzosa o humillante.<span id="more-2669"></span>
<ol>
	<li><strong>Temor acusado y persistente por una o más SITUACIONES SOCIALES o actuaciones en PÚBLICO. El individuo teme actuar de un modo (o mostrar síntomas de ansiedad) que sea humillante o embarazoso.</strong></li>
	<li>La exposición a las situaciones sociales temidas provoca casi invariablemente una respuesta inmediata de ansiedad, que puede tomar la forma de una crisis de angustia situacional o más o menos relacionada con una situación.</li>
	<li>El individuo reconoce que este temor es excesivo o irracional.</li>
	<li>Las situaciones sociales o actuaciones en público temidas se evitan o bien se experimentan con ansiedad o malestar intensos.</li>
	<li>Los comportamientos de evitación, la anticipación ansiosa, o el malestar que aparece en la(s) situación(es) social(es) o actuación(es) en público temida(s) interfieren acusadamente con la rutina normal del individuo, con sus relaciones laborales (o académicas) o sociales, o bien producen un malestar clínicamente significativo.</li>
	<li>En los individuos menores de 18 años la duración del cuadro sintomático debe prolongarse como mínimo 6 meses.</li>
</ol>
Algunas de las <strong>situaciones más típicas</strong> son el hecho de <strong>hablar en público</strong> o<strong> interactuar con una persona del sexo contrario</strong>. En esas ocasiones pueden sucederse pensamientos negativos que aumenten nuestro estado de ansiedad del tipo:
<ul>
	<li>“Me voy a poner roja y todos se van a dar cuenta”</li>
	<li>“Me quedaré en blanco y los demás empezaran a reírse de mi”</li>
	<li>“Seguro que digo alguna cosa indebida y creerán que soy tonto”</li>
</ul>
Es importante a la hora de realizar un <strong>tratamiento</strong> en este tipo de fobias, <strong>identificar donde reside el origen en el problema de la persona</strong> ya que la intervención en cada caso, seguirá caminos diferentes.
<ol>
	<li>Puede ser, que la persona <strong>no sabe cómo actuar correctamente</strong> realizando conductas que han sido motivo de burla o critica por los demás. En estos casos, es necesario realizar un entrenamiento en habilidades sociales.</li>
	<li>En otros casos, los <strong>pensamientos negativos</strong> son los que limitan a la personas. Sus propias críticas o juicios de valor de sus habilidades o de las opiniones que los demás pueden tener sobre ella misma, son las que potencian este miedo. Ante esta problemática, el principal foco se situaría en estos pensamientos negativos.</li>
</ol>
Aun así, al igual que en todas las fobias o miedos, uno de los aspectos más relevantes para el tratamiento es la <strong>exposición</strong> ante ellos mismos. Por lo que, a pesar de centrarse en aspectos más concretos, es básica la exposición de manera gradual y progresiva a estas situaciones. No hemos de olvidar, que nuestra propia experiencia ante las situaciones temidas permite cambiar nuestras propias percepciones y disminuir nuestro propio miedo. Por lo tanto, se ha de potenciar el hecho de aumentar las situaciones de afrontamiento que hayan finalizado con sensaciones positivas, para contrarrestar el efecto de las situaciones negativas.<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='http://www.actualpsico.com/fobia-social/' addthis:title='Fobia social' ><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_meneame"></a><a class="addthis_button_google +1"></a><a class="addthis_button_email"></a><a class="addthis_button_print"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>]]></content:encoded>
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		<title>Cuando la unión hace la enfermedad</title>
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		<pubDate>Mon, 29 Aug 2011 08:28:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ActualPsico</dc:creator>
				<category><![CDATA[AP Revista]]></category>
		<category><![CDATA[Clínica]]></category>
		<category><![CDATA[anorexia]]></category>
		<category><![CDATA[bulimia]]></category>
		<category><![CDATA[internet]]></category>
		<category><![CDATA[Proana]]></category>
		<category><![CDATA[Redes sociales]]></category>

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		<description><![CDATA[por Luis Salar Vidal Recientemente la Agencia de Calidad de Internet de Catalunya hizo público que desde 2006 las webs que fomentan la anorexia y la bulimia, las denominadas PROANA y PROMIA respectivamente, han aumentado un 470%.  Para tener una idea más ajustada de lo que supone este crecimiento, pondremos como ejemplo que Facebook o Myspace, en [...]<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='http://www.actualpsico.com/cuando-la-union-hace-la-enfermedad/' addthis:title='Cuando la unión hace la enfermedad' ><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_meneame"></a><a class="addthis_button_google +1"></a><a class="addthis_button_email"></a><a class="addthis_button_print"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;">por<strong> Luis Salar Vidal</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Recientemente la Agencia de Calidad de Internet de Catalunya hizo público que desde 2006 las webs que fomentan <a href="http://www.actualpsico.com/ana-y-mia-%C2%BFdos-grandes-amigas/" target="_blank">la <strong>anorexia</strong> y la <strong>bulimia</strong></a>, las denominadas PROANA y PROMIA respectivamente, han aumentado un 470%.  Para tener una idea más ajustada de lo que supone este crecimiento, pondremos como ejemplo que Facebook o Myspace, en el mismo período de tiempo, aumentaron su presencia en la red en un 450%.</p>
<p style="text-align: justify;">Como es sabido estas webs promueven un estilo de vida basado en que la delgadez da la felicidad. Este mensaje se difunde a través de cientos de webs en forma de blogs, foros o perfiles en <strong>redes sociales</strong>. Aunque todas las edades están representadas y los hombres se están incorporando a este fenómeno, la mayoría están escritas por mujeres entre 12 y 26 años. Otro estudio, también reciente, del Instituto de la mujer alertaba de que al menos el 32% de las adolescentes (y un 24% de los chicos) “no pueden vivir sin internet”, se conectan a diario a las redes sociales y dedican gran parte de su tiempo libre a conectarse.</p>
<p style="text-align: justify;"><span id="more-2533"></span></p>
<p style="text-align: justify;">Estos estudios hacen pensar en la cantidad de proanas unidas intercambiando macabros consejos y trucos para perder peso y no sentirse culpables por tener que alimentarse. Chicas orgullosas y enamoradas de su enfermedad. Cuando uno pasea por estos blogs, por otra parte monotemáticos y repetitivos, puede percibir que las proanas tienen la sensación de tener la razón precisamente porque todas comparten los mismos pensamientos enfermos y porque saben que forman parte de una numerosa comunidad. No importa la barbaridad que haga, no importa lo apartado que esté del respeto a mi salud; en estas páginas encontraré con quien compartirlo y quien me apoye. Evidentemente en estas webs de pensamiento único no cabe lugar para confrontar tales ideales. La <strong>conciencia de enfermedad</strong>, primer paso para recuperar la salud,  desaparece por completo. De hecho, se está investigando si las pacientes que han frecuentado este tipo de páginas tardan más tiempo en alcanzar la curación.</p>
<p style="text-align: justify;">Aunque el fomento de los trastornos de la alimentación no constituye delito, la Oficina de Defensa del Usuario de Catalunya registró 250 <strong>denuncias </strong>sobre webs PROANA en 2010. Tras contactar con los servidores que albergaban tales contenidos, se pudieron cerrar la mitad de estas páginas. Esta impunidad legal permite a los promotores encontrar otros sitios para transmitir su mensaje.</p>
<p style="text-align: justify;">Precisamente un mayor compromiso por parte de las grandes plataformas (Google – con 500.000 entradas pro anorexia y pro bulimia-, Facebook, Blogspot,…) sería para la <strong>Asociación Contra la Anorexia y la Bulimia (ACAB)</strong> de vital necesidad para combatir este tipo de webs. La misma asociación piensa en otras <strong>medidas necesarias</strong>. Una de ellas pasaría por exigir una legislación más estricta que ayude a perseguir estas páginas. La plataforma Motivos para dar la talla pidió recientemente al Congreso que reaviva la lucha contra los trastornos de la alimentación que se inició en 1999 y que vivió su auge hace cinco años. Entre 2006 y 2008 se consiguió realizar aquel famoso estudio antropométrico que reformulaba el tallaje de ropa vigente desde el inicio de los setenta, fijar un índice de masa corporal mínimo para las modelos de pasarela e iniciar luchar contra las webs que promueves los trastornos alimentarios entre adolescentes. Lamentablemente estas iniciativas se quedaron en eso. Los expertos ven necesaria la creación de un organismo en el que se impliquen y coordinen la Administración pública, profesionales de la salud, asociaciones, técnicos y usuarios. No tiene sentido multar al autor de una de estas webs si tiene 16 años, padece la enfermedad y lo que necesita es un tratamiento. Una última medida insiste, también en este ámbito, en la formación y la educación para erradicar estas páginas.</p>
<p style="text-align: justify;">Hay que recordar que en los países del primer mundo hay un 6% de chicas de 12 a 24 años que padecen este trastorno (500.000 en España), que un 11% que corren un alto riesgo de contraerlas, que el número de chicos de esta misma franja de edad con esta patología está creciendo y que la mortalidad es del 10%.</p>
<p style="text-align: justify;">Por suerte, no todas las afectadas por los trastornos de la conducta alimentaria son proana ni hacen <strong>apología de la enfermedad</strong>. Buscando por la red también se pueden encontrar testimonios y reflexiones escritos por anoréxicas y bulímicas que buscan ayuda para salir de su infierno o la ofrecen para salir del mismo. Esto supone un recurso positivo, incluso terapéutico, de internet.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Quieres leer más sobre trastornos de alimentación? Lee "<a href="http://www.actualpsico.com/la-otra-cara-de-los-trastornos-alimentarios/" target="_blank">La otra cara de los trastornos alimentarios</a>"</p>
&nbsp;<div class="addthis_toolbox addthis_default_style addthis_32x32_style" addthis:url='http://www.actualpsico.com/cuando-la-union-hace-la-enfermedad/' addthis:title='Cuando la unión hace la enfermedad' ><a class="addthis_button_facebook"></a><a class="addthis_button_twitter"></a><a class="addthis_button_meneame"></a><a class="addthis_button_google +1"></a><a class="addthis_button_email"></a><a class="addthis_button_print"></a><a class="addthis_button_compact"></a></div>]]></content:encoded>
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