La fortaleza del esfuerzo es la medida del resultado (James Allen)

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Libros: CON RUMBO PROPIO. Responder a situaciones de crisis

por María Vazquez-Costa

Reseña del libro CON RUMBO PROPIO. Responder a situaciones de crisis de Andrés Martín Asuero

“Todo cuanto importa es este preciso instante en movimiento. Haz que este instante sea vital y merezca ser vivido. No permitas que pase inadvertido y sin ser aprovechado”. (Martha Graham).

“Estoy estresado”, es una queja habitual en nuestra sociedad, que casi forma parte del saludo cotidiano. Vivimos contaminados por los humos, por los ruidos, por las malas caras, por nuestros propios pensamientos. Atrapados entre las heridas del pasado y la angustia ante el futuro, siempre con prisas, como huyendo de nosotros mismos, incapaces de aceptar y saborear los múltiples regalos que nos ofrece la vida en el cada momento.

En este libro se explican los perjuicios del estrés, así como sus causas, y se presenta un programa de entrenamiento en ocho semanas para afrontarlo de manera saludable. La Reducción del Estrés basada en la Conciencia Plena (MBSR, en sus siglas en inglés) fue desarrollada por el doctor Kabat-Zinn a finales de los años 70 e integra el rigor de la investigación científica con una visión oriental de la salud y el empleo de prácticas contemplativas, como el yoga y la meditación.

Martín Asuero es biólogo y máster en Administración de Empresas; después de una década de éxito profesional, perdió el trabajo y su vida dio un vuelco. El MBSR le ayudó a encontrar su rumbo propio y empezar a ver la vida de una manera nueva.

El término “conciencia plena” o “atención plena” es una traducción del inglés mindfulness, que a su vez proviene del sánscrito sattí. Se refiere a la plena atención a la experiencia de cada momento, vaciándonos de miedos, deseos, expectativas… Este término ha adquirido una súbita fama y consideración en nuestro país en los últimos años, como una herramienta novedosa y cuasi-mágica para mejorar nuestra calidad de vida y tratar problemas psicológicos. Sin embargo, no se trata de una técnica milagrosa, ni mucho menos de un descubrimiento reciente. Hablamos de toda una filosofía o estilo de vida, asimilado del mundo asiático, que nos invita a des-aprender una serie de actitudes mentales y hábitos con los que nos complicamos la existencia, adoptando una nueva perspectiva que nos permita vivir en armonía y hacer de las crisis oportunidad.

La aplicación de la conciencia plena al estrés nos permite pasar de “reaccionar al estrés”, es decir, comportarnos de forma automática, ciega e inconsciente, a “responder al estrés”, lo que supone atender a la situación, considerando los objetivos personales y utilizando los recursos propios, y a prevenirlo, previniendo también con ello una multitud de problemas físicos y trastornos emocionales relacionados. Con ello nos impulsa, en definitiva, a tomar el timón de nuestra propia vida para vivirla con la mayor plenitud y sentido.

Más información:

 http://www.umassmed.edu/cfm/home/index.aspx,

 http://www.andresmartin.org

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Libros: Mindfulness en la vida cotidiana



La perversión de las “Etiquetas”

por María Vázquez-Costa

Se puede establecer una distinción entre diagnóstico y etiqueta en base a diversas variables: objetivo y función del término, contexto en el que se utiliza, lenguaje no verbal y explicaciones que lo acompañan, etc. Un diagnóstico, para ser útil, debe dar información sobre las causas del problema (cómo se originó, o bien por qué se mantiene) y los posibles tratamientos. Si no es así, el diagnóstico no sirve a su función, y se convierte en una etiqueta.

Los diagnósticos en el ámbito de la salud mental tienen características peculiares. A menudo la información que dan es limitada, aproximada y confusa, dada la complejidad del funcionamiento psíquico del ser humano y el desarrollo aún incipiente de las ciencias que lo estudian. No se conocen con exactitud las causas de prácticamente ningún trastorno o alteración “de la mente” que, por lo general, son mútiples; bastantes diagnósticos se basan en una agrupación de signos y síntomas, que pueden aparecer conjuntamente, pero cuya interrelación está por descubrir; además, para diagnosticar algo, deben cumplirse sólo una proporción de los items sugeridos, p.ej. 5 características de 9 posibles, con lo cual puede haber dos personas con el mismo diagnóstico y muy diferente presentación. Por último, diversas escuelas médicas y psicoterapéuticas defienden la mayor eficacia de diversos tratamientos, produciéndose con frecuencia luchas de poder, en las que por supuesto las empresas farmacéuticas y sus intereses económicos juegan su papel.

Por todo ello, los profesionales de la salud mental deberíamos cuidar el uso que hacemos del lenguaje, y en especial de los diagnósticos. Convenimos con Echeburúa en su afirmación sobre los efectos iatrogénicos de las etiquetas en la persona: “si la etiqueta es de enfermo, la persona se sentirá enferma”. A esto hay que añadir las connotaciones asociadas a determinados términos que, en ocasiones, pueden ser más dañinas que la propia enfermedad en sí. Con esto nos referimos, tanto al imaginario social respecto a determinadas enfermedades, por ejemplo la esquizofrenia, como a la información transmitida implícitamente por el profesional (actitud, gestos, tono de voz…) que revela lo que él mismo piensa sobre el problema del paciente, como sucede por ejemplo con el diagnóstico de “trastorno de personalidad”.

Una de las maneras en que un diagnóstico poco riguroso puede ser perjudicial para la persona, es a través de la “profecía autocumplida”, por la cual, lo que el paciente espera sobre sí mismo y lo que el profesional espera de éste, acaba haciéndose realidad. Por ejemplo, no es lo mismo decir “esquizofrenia”, con su connotación de enfermedad incurable, que “episodio psicótico”; en este caso concreto, las variables temporales y síntomas asociados son especialmente importantes a la hora de afinar el diagnóstico, y no vale “meterlo todo en el mismo saco”.

El curso y pronóstico de muchos de los trastornos psicopatológicos clasificados en el Manual Diagnóstico (DSM) depende de la actitud de profesional y paciente, de la confianza mutua y del tratamiento proporcionado. Un diagnóstico que no orienta en el tratamiento es una etiqueta, que abre el camino a los prejuicios en vez de a la curación o mejora. Esto es algo que ni profesionales ni pacientes debemos permitir.

En el próximo post os hablaremos del caso concreto de las “etiquetas” en el Trastorno Límite de Personalidad.



Nueva web de Psicología Deportiva

 

Nuestra colaboradora y directora Marta Ocaña estrena una nueva web con diseño renovado. En ella podéis encontrar la actualidad de su actividad como psicóloga deportiva, además de una descripción de los servicios que ofrece y enlaces a sus artículos sobre Psicología del Deporte.  www.martaocana.com



Depresión y suicidio II

por Eva Pastor González

Proseguimos en este artículo hablando sobre la primera causa de muerte violenta en el mundo según la OMS, la conducta suicida asociada a la depresión, situando el foco de atención esta vez en la prevención. En concreto, vamos a ver las medidas preventivas actuales a nivel general que pueden extrapolarse y aplicarse a nivel personal.

Definamos primero qué aborda una buena medida de prevención y en qué consiste ésta, ya que es figura clave para evitar tanto el intento de suicidio (con mayores porcentajes entre la población) como el suicidio consumado. Entendemos por prevención ante el suicidio aquel conjunto de medidas de apoyo psicológico, social e institucional que contribuyen a que los ciudadanos estén en condiciones óptimas para manejar los hechos estresantes vitales y disminuir los daños que éstos puedan provocar.
Ello implica que la prevención trata aquellos factores que favorecen la ideación y conducta suicida.

El objetivo final es disminuir la tasa de muertes provocadas, mitigar sus causas y así las enfermedades con mayor comorbilidad asociada. Como mencionábamos en el artículo anterior, toda aproximación que procure prevenir el suicidio ha de ser multidisciplinar, una visión que tenga en cuenta las diferentes causas, así como una intervención que cubra distintos aspectos: ambientales, biopsicosociales y culturales. De esta manera, las áreas de acción deben ir desde el ámbito sanitario, educativo y político; al comunitario o los medios de comunicación, para alcanzar un mayor radio de intervención e influencia.

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La Preparación Psicológica para la competición

Por Marta Ocaña Mariné

 La Preparación Psicológica, también llamada entrenamiento psicológico o entrenamiento mental es el complemento del entrenamiento físico para aquellos deportistas que participen en competición y/o quieran optimizar su rendimiento.
Consiste en un programa estructurado de sesiones en que se trabajan las principales habilidades psicológicas que requiere un deporte determinado, con un enfoque preventivo y potenciador. Se lleva a cabo a lo largo de la temporada y paralelamente a la preparación física. Puede realizarse a nivel individual o en equipo.
El objetivo es ejercitar las habilidades psicológicas de los deportistas y aprender nuevas, para favorecer si rendimiento y adaptarse satisfactoriamente a las diferentes situaciones de la práctica deportiva, especialmente la competición.
A continuación mostramos algunos ejemplos de habilidades que se trabajan en la preparación psicológica:

HABILIDADES A TRABAJAR EN LA PREPARACIÓN PSICOLÓGICA

  • Definición de Objetivos
  • Manejo del estrés
  • Control de la activación
  • Organización y planificación del tiempo
  • Gestión de la motivación y del esfuerzo
  • Agudeza perceptiva
  • Atención y concentración
  • Capacidad de razonamiento y toma de decisiones
  • Relación interpersonal con compañeros, oponentes, técnicos y medios de comunicación
  • Cohesión grupal, sentido de equipo
  • Hábitos de alimentación, recuperación y descanso
  • Prevención y afrontamiento de lesiones

La preparación psicológica, se diferencia de la intervención clínica o psicoterapéutica. Ésta segunda se destina a aquellos deportistas que necesiten un tratamiento psicológico individualizado para resolver problemas psicológicos concretos y/o malestar interno relacionado con su práctica deportiva o la finalización de la misma. Sería lo indicado para las personas que sufran angustia competitiva, burnout o Síndrome de Sobreentrenamiento Deportivo, síntomas depresivos, trastornos alimentarios, secuelas psicológicas de lesiones, falta de autoestima, o somatizaciones, entre otros.

Por si queréis profundizar en este tema, a continuación adjuntamos un ejemplo de preparación psicológica en alto rendimiento realizado en el equipo cubano de voleibol: Sabas Rivas, G; del Pino González M. La preparación psicológica del voleibolista élite. INDER. Cuba.

y un artículo sobre la orientación Clínica del Psicólogo Deportivo por Enrique Javier Garcés  de los Fayos.

¡Hasta pronto!

 



Depresión y suicidio

Por Eva Pastor González

Las llamadas conductas autolesivas pueden presentarse asociadas a varios trastornos psicopatológicos, como los cuadros de esquizofrenia, los trastornos de personalidad o las demencias. No obstante, en los trastornos depresivos suelen aparecer de forma general, ya sea en forma de ideas de muerte, ideas de suicidio o intentos de suicidio. En este artículo abordaremos una parte de esta problemática tan presente en los Trastornos afectivos – especialmente en el Trastorno depresivo mayor, Distimia y Trastornos Bipolares: las ideas de suicidio y la conducta suicida en el contexto de la depresión.

Según la OMS, se producen 1 millón de suicidios al año, cifra que sitúa a esta conducta, como la primera causa de muerte violenta en el mundo superando incluso las muertes por accidentes de tráfico, por guerra y homicidios. La franja de mayor edad así como la juvenil, representan los porcentajes más elevados y proclives a padecer trastornos depresivos respecto a otros grupos de población. Ante estos datos, es indudable que estamos ante un grave problema de salud pública y de afectación internacional, llegando a todas las razas, culturas y clases sociales. Cabe añadir que el suicidio es un constructo de tipo multicausal en el que los factores psicológicos de riesgo son considerables, especialmente los sentimientos de desesperanza y el bajo estado de ánimo asociado. A pesar de estos factores depresivos, existen a su vez otros trastornos mentales considerados como factores de riesgo para el suicidio. Según la OMS, los trastornos mentales en los que se observa más comorbilidad con la conducta suicida son: 24% trastornos afectivos, 22% trastornos de personalidad, 21% otra patología mental, 18% abuso de sustancias, 10 % psicosis-esquizofrenia y un 5 % síndromes orgánicos cerebrales. Como observamos, los trastornos afectivos son el colectivo con mayor riesgo y mayor presencia de conducta suicida.

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Adicción a las endorfinas

por Marta Turroja Serra

No podemos desligar las emociones de las reacciones químicas que tienen lugar en nuestro organismo, especialmente en el cerebro. Así bien, cada uno de nosotros hemos vivido en diferentes momentos una sensación de bienestar; difícil de narrar en palabras; pero que se caracteriza por una mezcla de alegría, felicidad, autorreconocimiento y tranquilidad.

Explicar el mecanismo por el cual las drogas son capaces de crear adición nos llevaría demasiado tiempo, además de alejarnos del tema que nos ocupa. A pesar de ello, permitidme realizar una simplificación desmesurada. Podríamos decir que el consumo de ciertas sustancias activa en el sujeto las vías cerebrales del placer, generando una sensación de bienestar temporal. Es precisamente, dicho estado (junto a otros factores) el responsable de impulsar al individuo a consumir de nuevo.
Salvando las distancias, cabe equiparar la situación de las drogas opiáceas a lo mismo que sucede cuando Seguir leyendo… »