La práctica de ejercicio físico como prevención de la demencia


por Montse Valero Herreros, Universitat Autònoma de Barcelona.

El día 21 de Septiembre se celebra el Día Mundial del Alzheimer. Esta enfermedad neurodegenerativa debe el nombre a su descubridor, Aloís Alzheimer, un neurólogo alemán que describió los síntomas de la enfermedad en el año 1907.
La enfermedad del Alzheimer es uno de los trastornos degenerativos más temidos por la población.

vejezConceptualmente, se define como un desorden progresivo, degenerativo e irreversible del cerebro que causa la debilitación, la desorientación y una eventual muerte intelectual. Psicológicamente, diríamos que supone la pérdida del “yo” como persona, ya que la progresiva pérdida de memoria nos borra la base de nuestro sustento, los recuerdos (basados en experiencias vitales, conocimientos, acciones, sentimientos y emociones).

El genotipo APOE es el factor de riesgo más influyente para la aparición de la enfermedad. Concretamente, el alelo APOE-ε4 adelanta la edad de presentación de la enfermedad, mientras que el APOE-ε2 la retrasa. La presencia de este alelo es necesaria pero no suficiente para desarrollar la enfermedad. La presencia del APOE-ε4 no siempre resulta en demencia, pero sugiere que los efectos del este genotipo en interacción con otros genes u otros factores del estilo de vida constituyen factores de riesgo para el desarrollo de la enfermedad.

Dentro de los factores del estilo de vida, en este artículo se pretende incidir en uno de ellos, la práctica de ejercicio físico en su vertiente preventiva. La mayoría de la población conoce que el ejercicio es bueno para la salud, ayuda a mantenerse en forma y fortalece la acción del corazón. Pero también es necesario enfatizar en los beneficios que aporta a nivel cerebral. Gracias a las técnicas de neuroimagen, cada vez hay más evidencias de que la práctica regular de ejercicio físico tiene efectos positivos sobre las funciones cerebrales.

vejez y saludEl ejercicio físico puede proteger, incluso mejorar, la capacidad funcional de nuestro cerebro a través de la regulación de factores neurotróficos, aumentando la neurogénesis (producción de células del Sistema Nervioso Central), incrementando el flujo sanguíneo (implica mayor oxigenación de las áreas cerebrales), reduciendo el estrés oxidativo que mata a las neuronas, y reduciendo el β-amiloide (principal componente de las placas seniles en el tejido cerebral y por ende una de las moléculas moduladoras de la Enfermedad de Alzheimer).

Tanto si estamos predispuestos genéticamente como si no, es seguro que a medida que avanzamos en edad nuestro cerebro también envejece y eso nos convierte a todos en vulnerables de padecer algún tipo de demencia. Por eso es de vital importancia que empecemos a moldear nuestro cerebro desde jóvenes, para que cuando entremos en la última etapa del ciclo vital los efectos del envejecimiento sean menos pronunciados. Existe la creencia popular de “¡qué puedo mejorar ya a estas alturas, con la edad que tengo!”. Pues deberíamos de seguir el dicho “nunca es tarde” y pasar a la acción.

La marcación genética con la cual nacemos así como el envejecimiento provocado por el paso de los años, son dos factores que no están bajo nuestro control. Pero lo que sí podemos controlar es el estilo de vida que queremos tener.

Así pues, para disfrutar de un cerebro funcionalmente activo, el primer paso sería concienciarnos de la vital importancia que tiene adoptar un estilo de vida activo. El segundo paso sería dejarnos aconsejar, es decir, consultar a los profesionales de la salud acerca de cuál es el tipo de ejercicio más recomendado para cada uno de nosotros (teniendo en cuenta nuestra edad, capacidades físicas, preferencias y recursos). Y el tercer paso sería el más difícil de conseguir, ya que implicaría pasar a la acción y mantener el estilo de vida activo a lo largo de los años.

La recompensa a largo plazo será gratificante, gozar de un cuerpo sano y un cerebro funcionalmente activo y saludable.

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  1. #1 by Cat on 1/Oct/2009

    Me parece muy interesante este articulo. Me gustaria saber cuales los efectos positivos del ejercicio fisico en enfermos de Alzheimer. Gracias

  2. #2 by Montse Valero on 2/Oct/2009

    Hola Cat,
    aún no están del todo claros los efectos del ejercicio físico en enfermos de Alzheimer que estén en una fase avanzada de la enfermedad. No obstante, estudios científicos aportan evidencias de que los enfermos de Alzheimer en fases tempranas de la enfermedad sí que pueden obtener beneficios con el ejercicio, ya que éste incrementa el flujo sanguíneo cerebral y la oxigenación, además de potenciar la plasticidad cerebral, por lo tanto, aumenta el número de conexiones neuronales y se retrasa el deterioro de las funciones cognitivas. En fases muy avanzadas de la enfermedad, se suele trabajar con ejercicios fisio-terapéuticos (estiramientos músculo-conjuntivos) que pretenden paliar los efectos perjudiciales que conlleva la inmovilización de estos pacientes.

  3. #3 by Martha diaz diaz on 24/Feb/2010

    personalmente, creo en el ejercicio físico fue a por mi condición física que pude soportar una leucemia y recibir un trasplante de médula osea hoy en día practico todos los días 30 minutos de ejercicio y esto ha mejorado mi vida y mi salud física y mental . desde este punto de vista creo que el ejercicio físico se constituye en el ingrediente de la calidad de vida , por esta razón todos los seres humano debemos tener actividad física constate y eso no dará mas vida a los años

(No será publicado)

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