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Procrastinación: lo dejo para después

por José Ramón Díaz Martínez

Quiero dedicar este articulo a la Procrastinación un tema, que a todos nos afecta de alguna manera y aunque el nombre apenas nos sonará si añadimos algo como “Por qué dejamos para mañana lo que podemos hacer hoy”, seguro que nos sentiremos afectados ya que en algún momento de nuestra vida nos hemos encontrado ante situaciones donde procrastinamos.

procrastinaciónEl tema está poco tratado por lo que quiero incorporar a su estudio un libro, Procrastinación de Piers Steel. El libro cayo en mis manos de casualidad, tengo por costumbre ir todos los viernes a dar una vuelta por una librería del centro de Madrid, para ver las ultimas novedades de los temas que mas me interesan y ese día me tope con este raro y sugerente titulo en Novedades y en la zona de Psicología, tengo que reconocer, que nunca había escuchado este nombre por eso, fui directamente a hojear un poco sobre lo que trataba, y como buen gallego deje ir mi intuición y pasó a formar parte de mi biblioteca.

Todo lo que a continuación esta escrito es parte del manual, donde hice un resumen de lo que bajo mi criterio es lo más importante y que creo que puede ayudaros a conocer el tema. En uno de los capitulaos que cito “como la procrastinación actúa en las personas”, creí que debía trascribirlo tal como viene pues es una descripción clara y precisa de cómo actuamos cuando procrastinamos, también pongo un video al final del articulo donde de una manera grafica y clara ayuda y complementa a lo anterior.

Espero haber acertado en la elección y si queréis profundizar más sobre el autor y el libro, lo cito al final del artículo en la bibliografía.

 

Retrato de un procrastinador

Este libro trata de todas esas promesas que se hizo y no cumplió. Trata de todas las metas que se puso pero dejo pasar porque nunca encontró la motivación, trata de los días que pasa sin que haya hecho nada, de los retrasos, de las oportunidades perdidas y de más. De mucho más.

La procrastinación no es pereza o vagancia, aunque sea fácil confundirla con ellas. Los procrastinadores, al contrario que los verdaderamente vagos, quieren hacer lo que tienen que hacer, y con frecuencia consiguen hacerlo, pero no sin tener antes que trabajar duro.

En su elección de que hará ahora y que dejara para después es donde radica la procrastinación, no en la dilación en si.

 

Si es usted un procrastinador, voy a decirle algunas cosas que le esperan:

  • El cesto de la ropa sucia ¿esta que rebosa?
  • ¿Hay platos sucios en le fregadero?
  • Los detectores de humo, ¿Necesitan pilas nuevas?
  • ¿Y la batería del coche? ¿Y la presión de las ruedas del coche? ¿Cuánto hace que cambio el aceite por última vez?
  • ¿No hay una entrada que comprar, una habitación que reservar, una maleta que hacer, un pasaporte que renovar?
  • ¿Ha informado al jefe de cuando piensa tomar las vacaciones?
  • ¿Ha comprado un regalo para ese cumpleaños que esta al caer?
  • ¿Ha rellenado los registros de horas, los partes de rendimiento y las relaciones de gastos?
  • ¿Le ha puesto fecha a la reunión que tanto teme?
  • ¿Y el gran proyecto que el jefe ha puesto en sus manos?
  • ¿Va usted progresando?
  • ¿Ha conseguido ir al gimnasio esta semana?
  • ¿Ha llamado a su madre?

 

Como actúa el procrastinador

Toda procrastinación sigue unas pautas parecidas. Viene a ser como sigue:

  • “Al principio de un gran proyecto el tiempo abunda. Intenta remangarse unas cuantas veces, pero no hay nada que haga que se sienta usted implicado de todo corazón. Si se puede olvidar la tarea, usted la olvidara. En esas, llega el día en que realmente quiere ponerse manos a la obra, pero de pronto percibe que en el fondo no lo esta haciendo. Le falta tracción. Cada vez que intenta envolver la tarea mentalmente, algo le distrae y derrota sus intentos de progresar, así que remite la tarea a un día con más horas, para descubrir que cada día de mañana parece tener las mismas veinticuatro. Al final de cada uno de esos mañanas se enfrenta al inquietante misterio de a donde habrán ido a parar. Esta situación se prolonga un poco.
  • procrastinación relojAl final, la naturaleza limitada del tiempo se revela. Las horas, antes arrojadas con despreocupación, cada vez abundan menos y son más preciosas. Esa presión misma hace que cueste arrancar. Quiere ir adelantando el gran proyecto, y sin embargo se pone a hacer deberes secundarios. Ordena el despacho o limpia el correo electrónico; hace ejercicio, compra y cocina. Una parte de usted sabe que no es eso lo que debería estar ocupado, y así se lo dice a si mismo: “estoy haciendo esto; al menos, me preparo haciendo algo”. Al final, ya es demasiado tarde para empezar, así que, para el caso, se va a la cama. Y el ciclo de la ilusión empieza de nuevo al amanecer.
  • A veces, para calmar la ansiedad, se entrega usted al puro entretenimiento. Se toma un momento para ver el correo electrónico o los resultados deportivos. Pero entonces, ¿por qué no responder unos cuanto mensajes o ver unos minutos la televisión? Pronto, esas tentaciones le han seducido. La tarea todavía se va asomando por la periferia de su visión, pero no quiere mirarla a la cara-no podría apartarse de ella si lo hace-, así que se atrinchera aun mas en sus distracciones. Escribe largos y apasionados comentarios en foros de Internet, rebusca cada pequeña noticia que puede haber o cambia de canal de televisión frenéticamente a la mínima perdida de interés. El placer se torna impotencia cuando ya no es capaz de abandonarlo.
  • A medida que se acerca la fecha de entrega, intensifica las diversiones para que lo distraigan en grado suficiente. Anula todo lo que le recuerde lo que tanto teme; esquiva calendarios y relojes. Distorsiona deliberadamente la realidad; sus planes pasan de perfectamente realizables a apenas posibles. Cuando debería estar trabajando mas que nunca, se adormece y fantasea con mundos diferentes de este, con ganar la lotería, con estar en cualquier sitio menos donde esta. Si un amigo, un pariente o un compañero intenta alejarle de sus distracciones, le espetara, irritado: ¡Un minuto solo! ¡LO HARE DESPUES DE ESTO! Por desgracia, “esto” no acaba nunca. En secreto, usted no para de recriminarse su actitud; duda de si mismo y envidia a quienes meramente hacen las cosas.
  • La energía se va acumulando hasta que, por fin, se cruza un umbral y algo salta: usted se pone a trabajar. Una especie de mente interior ha ido destilando calladamente la tarea hasta dejarla reducida a lo esencial, pues ya no queda mas tiempo. Se pone manos a la obra, toma decisiones implacables, va haciendo progresos asombrosos. Tras las nubes amenazantes le sobreviene una claridad destellante. Hay pureza en su trabajo, alimentada por la verdadera urgencia del ahora o nunca. A unos pocos afortunados, ese brote de eficiencia les lleva a sacar adelante el proyecto. A otros, la ebullición inicial se le muere antes de haber logrado el maldito objetivo. Tras demasiadas horas de concentración insomne, el cerebro se apaga. La cafeína y el azúcar solo proporcionan una subida insatisfactoria. Tictac…, el tiempo se ha acabado. A trancas y barrancas cruzas la línea de meta, mal preparado; no le da al mundo lo mejor que usted podría haber dado.”

 

El perfil del procrastinador

El talón de Aquiles del procrastinador resulta ser la impulsividad, es decir, vivir impacientemente en el momento y quererlo todo ahora mismo. A los impulsivos les resulta difícil mostrar autocontrol o diferir la satisfacción. No andan sobrados de la capacidad de soportar una penalidad a corto plazo a cambio de un beneficio lejano. El impulsivo trata de librarse temporalmente de una tarea que le provoca ansiedad, o la aparta de su conciencia; esta táctica tiene todo el sentido del mundo si se piensa solo en el corto plazo. Además, la impulsividad conduce a los procrastinadores a ser desorganizados y a que se distraigan fácilmente, en otras palabras: a los impulsivos les resulta difícil planificar el trabajo por adelantado y se distraen fácilmente incluso cuando ya se han puesto a trabajar. La consecuencia inevitable es la procrastinación.



10 consejos para evitar el estrés vacacional

vía europapress.es

estres vacacionalLa llegada del verano y de las vacaciones tienen su parte positiva pero también una negativa para muchos, aunque nos parezca increíble. Y es que cada vez son más las personas que sufren estrés vacacional durante sus días de descanso.

Pasar más tiempo en familia o no desconectar del trabajo son situaciones que pueden desencadenar situaciones de estrés vacacional.

Los síntomas más comunes son irritabilidad, inquietud, trastornos digestivos, problemas para dormir y dolores de cabeza. También son frecuentes los casos de angustia, ansiedad y estrés debidos fundamentalmente a los cambios que representa este periodo frente a la rutina y que impiden que se descargue la tensión por los mecanismos habituales.

Para evitar todos estos problemas, te damos 10 consejos para evitar el estrés vacacional:

  1. Planificar: Los preparativos antes de un viaje pueden ser motivo de nerviosismo. Es recomendable no dejar la organización para el último momento, especialmente si se viaja al extranjero o con niños. Preparar una lista con las cosas por hacer es una forma sencilla de no olvidarse de nada, controlar mejor la situación y minimizar los posibles imprevistos.
  2. Desconectar del trabajo: Para la desconexión de las obligaciones laborales es importante establecer límites y respetarlos para que el trabajo no interfiera en el tiempo de descanso.
  3. Evitar el uso abusivo de nuevas tecnologías: Disminuir el uso de las tecnologías que generan dependencia como la tablet o el Smartphone es importante para lograr un descanso real.
  4. Normalizar los cambios: Identificar y ser conscientes de los cambios que pueden suponer las vacaciones es un paso previo para poder afrontarlos con normalidad y mayor seguridad, evitando sensaciones de miedo o inquietud.
  5. Dedicar tiempo a actividades placenteras: Practicar deporte, planificar actividades con amigos o dedicar tiempo a las aficiones son algunas de las actividades placenteras que hay que promover para disfrutar y relajarse en verano. En este apartado también es aconsejable practicar la asertividad en aquellas situaciones que suponen compromisos o situaciones incómodas.
  6. Fomentar la comunicación en las relaciones afectivas: En vacaciones se pasa más tiempo en pareja o en familia y esto puede ser motivo de un mayor número de conflictos afectivos. En estos casos, es aconsejable el diálogo y la comunicación para entender y resolver posibles conflictos o mejorar las relaciones.
  7. Alimentación equilibrada: Una alimentación saludable, con las lógicas licencias estivales, ayuda a disminuir los niveles de estrés y ansiedad.
  8. Higiene del sueño: No es necesario madrugar o acostarse muy pronto en vacaciones, pero mantener un ritmo de 8 horas de sueño al día favorece el bienestar emocional y facilita la posterior vuelta de vacaciones.
  9. Relajación: Para combatir el estrés, es recomendable practicar alguna técnica de relajación como sencillos ejercicios de respiración o visualización.
  10. Vuelta a casa: La vuelta a la rutina también puede ocasionar malestar o incluso provocar la conocida como “depresión post vacacional”. Intentar que la vuelta se produzca de manera gradual suaviza los efectos negativos del retorno.


Psicología en la Operación Bikini

por Julián Illán Vaquero
psicólogo e ilustrador

operacion bikiniEl verano ya está aquí y la mayoría de nosotros quiere verse con unos kilos de menos. La historia de todos los años. Operación Bikini.

Lo primero que deberíamos de hacer es huir de las dietas “milagro” que se publicitan en las revistas. Con ellas, afirman que se puede reducir una gran cantidad de peso en muy poco tiempo. No hay que ser muy listo para deducir que resulta muy poco eficaz y la mayoría de las veces contraproducente. Algunas de estas dietas pueden llegar a ser peligrosas para la salud y a nivel psicológico producirnos sentimientos de frustración y desesperanza.

Antes de ponernos a régimen, es preciso marcarse pérdidas de peso que sean realistas.

Según algunos estudios, para la mayor parte de las personas, reducciones entorno al 5% del peso del individuo son posibles, y pueden ser sostenibles en el tiempo. Aunque esta reducción pueda parecer discreta es, en cambio, muy beneficiosa para la salud. Además, de mantenerse a lo largo del tiempo, esta reducción será muy positiva para la autoestima de la persona que desea adelgazar y reforzará su ánimo para mantenerse en un peso más acorde con su estatura y nivel de actividad.

Antes de peder peso debemos de preguntarnos porqué queremos adelgazar, cuáles son los motivos: de salud, estéticos, por presiones de la familia. ¿Estamos suficientemente motivados?

Plan de tratamiento:

  1. Control médico. Nadie mejor que él para realizar un buen control de nuestro estado físico y de las necesidades reales de la reducción de peso.
  2. Alimentación: No existen fórmulas mágicas. Ha de lograrse una menor ingesta de calorías y por otro lado un mayor gasto de calorías. Es importante que pensemos que se trata de un proyecto a largo plazo y que nuestra nueva manera de comer se deberá mantener de manera indefinida. Para ello, el estilo de alimentación debe respetar los gustos de la persona y no prohibir comer ningún alimento, tan sólo reducir su frecuencia o cantidad.
  3. Ejercicio físico moderado (no extenuante): Aunque el ejercicio no provoca pérdidas importantes de peso, sí se ha comprobado que es fundamental para no incrementarlo y que una vida sedentaria sí engorda. Además la actividad física modera el apetito y sirve también para controlar los estados emocionales de ansiedad y depresión que lleva a muchas personas a comer descontroladamente. El ejercicio físico tiene efectos muy positivos a largo plazo sobre la mejora del estado de ánimo general de la persona.
  4.  A nivel psicológico:
    • Aceptación de nuestro cuerpo. No me refiero a resignarnos a vernos gordos. Debemos promover un cambio en nuestro estilo de vida, más saludable, para poder perder peso poco a poco sin obsesionarnos. Por desgracia, en la actualidad, el más leve signo de sobrepeso, es cruelmente criticado. Sobre todo esto ocurre con el sobrepeso de las mujeres, más expuestas a los ojos inquisidores de la sociedad. Debemos pensar que quizá nuestro cuerpo no es perfecto, pero es el nuestro y lo debemos valorar y aceptar con sus imperfecciones.
    • Errar es humano: la frustración y la rabia por el deseo de perder peso y no conseguirlo provocan aún más malestar y sufrimiento. Debemos aceptar la idea de que podemos fracasar en el objetivo que nos marcamos de reducción de peso. Es un camino largo que necesita constancia y si “nos caemos” nos debemos de levantar y seguir.
    • Registra tu peso (semanal) y lo que comes cada día. Esto último es especialmente recomendado para aquellas personas que piensan que ingieren pocas calorías al día.
    • Prémiate con un pequeño capricho, cuando consigas un objetivo de pérdida de peso intermedio, por ejemplo, semanal.
    • No hagas que las comidas altas en calorías estén fácilmente disponibles. Es mejor que sea costosas de preparar.
    • Haz la compra después de haber comido.
    • Reduce las raciones. Para ellos utiliza platos pequeños y poco hondos.
    • Come despacio. Deja los cubiertos sobre la mesa entre bocado y bocado.
    • Deja una pequeña ración sin comer en el plato.
    • Cuando nos sintamos nerviosos o aburridos debemos evitar comer y realizar, en cambio, actividades alternativas como, leer, salir a pasear, llamar a un amigo, etc.


Más sobre el Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC)

Siguiendo con el Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) que nos introduce la psicóloga Miriam Recio Ventosa, aquí os dejamos unos vídeos sobre historias personales sobre el TOC y el cortometraje del 2011 titulado Habitus Mentis (A State of Mind) sobre el Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC), dirigido por Luigi Andrea Galea, corto ganador de un festival de cortometrajes en Malta.



Señales ocultas. El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC)

por Miriam Recio Ventosa
psicóloga, psicoterapeuta

 

Érase una vez… Raúl. Raúl, es un chico de 12 años que está en sexto curso de primaria y que empieza a preocuparse por algo. Pero vayamos al principio…

Pongámonos en situación. Una familia de un nivel socio-económico medio. Unos padres trabajadores que cubren las necesidades de Raúl y de su hermana Laura, de 22 años, estudiante de Psicología. No les falta de nada gracias a la preocupación y el esfuerzo de sus padres y a la aportación económica de Laura cuando le es posible trabajar. Una familia “normal”, dentro del concepto que se tiene de normalidad familiar.

trastorno obsesivo compulsivoRaúl, desde pequeño, ha sido estudioso, muy ordenado y obediente. Alguna vez que se ha intentado rebelar contra sus padres, ellos le han parado los pies con algún castigo que ha cumplido sin rechistar. Podríamos pensar que ha aprendido de su hermana mayor esta forma responsable de actuar, pero ella es más contestona y más despistada. Así que este comportamiento no se ha adquirido por imitación ni aprendizaje fraternal.

Respecto a la relación familiar, por lo general existe harmonía entre todas las partes, quitando las “típicas” discusiones familiares que todos tenemos o hemos tenido en alguna que otra ocasión: “Papá, ya tengo 12 años, déjame ir solo con mis amigos a ver el partido”; “Mamá, por qué no me dejas ir a la fiesta, ya tengo una edad…”; “Vaya hermana que tengo que no me acerca al cine en coche, para una cosa que te pido…”; etc. Problemillas que suelen solucionarse desde el diálogo y la paciencia. Pero, por otro lado, buen ambiente no existía en el colegio. Desde pequeño, Raúl no había encajado mucho con sus compañeros de clase y eso también le afectaba y le hacía refugiarse más en sus libros. Los chicos solían burlarse de él: “cerebrito, rarito, gafotas…” eran algunos de los adjetivos.

Bien. Una vez puestos en escena, sigamos con la historia personal de nuestro protagonista. Cuando Raúl empezó a preocuparse por su comportamiento pasó por un gran abanico de emociones: confusión, tristeza, vergüenza, pero sobretodo ansiedad. Él no entendía lo que le estaba pasando y por eso no podía explicárselo a nadie, pero sabía que había algo en él diferente a los demás, algo “especial”, como solía decirse a sí mismo. Así que, con la necesidad que tenemos todos de etiquetar las cosas para darnos seguridad, y ya que él carecía de ella en estos momentos, puso un nombre a sus extrañas acciones, las llamó: “mis tonterías”. Necesidad de tenerlo todo controlado siguiendo las normas estrictamente; dedicaba mucho tiempo al estudio, más que otros niños de su edad, porque consideraba que tener ratos libres era una pérdida de tiempo; todo bien planificado; alta exigencia consigo mismo; etc. Pero, lo que más le preocupaba, eran los pensamientos que le surgían espontáneamente y no podía controlar, y las “tonterías” (según él) que realizaba para intentar controlar esos pensamientos que se le aparecían y que le generaban malestar y la ya mencionada ansiedad.

Raúl fue creciendo y aceptando lo que le pasaba, volviéndose cada vez más perfeccionista y agravándose estos síntomas, generando aún más ansiedad en su vida cuotidiana. Tanta, que había veces en que Raúl consideraba que se estaba volviendo loco y que necesitaba ayuda de manera urgente. Y así lo hizo, cuando tenía 15 años intentó explicárselo a sus padres y a su hermana, pero no supo detallarlo bien porque ni él sabía lo que le pasaba exactamente y sentía vergüenza, así que la familia no le dio mucha importancia y lo justificaron pensando que sufría demasiado estrés en el instituto. Le ofrecieron apuntarse a alguna actividad extraescolar, pero él no quiso, quería basar todo su tiempo en el estudio. Laura, en cambio, se quedó un poco más preocupada, pero también pensó que debía relajarse y esa ansiedad disminuiría. ¿Qué le pasa a Raúl?

Raúl tiene un trastorno llamado: Trastorno Obsesivo-compulsivo de la Personalidad (TOC).

Ahora detallaremos por qué. Por lo general, las personas que tienen este trastorno se identifican como personas perfeccionistas, responsables y cuidadosas, incluso maniáticas. Pueden pasar desapercibidas, sobre todo si el trastorno solo se caracteriza por tener pensamientos intrusivos y rituales mentales, porque todo se encontraría a nivel psicológico del sujeto y no estaría a la vista de familiares y amigos. Pero, en el caso de Raúl, también había compulsiones. Definamos cada concepto:

  • Obsesiones, serían los pensamientos intrusivos. Pensamientos que se le aparecen al sujeto de forma repetitiva e incontrolable en un primer momento y que generan ansiedad.
  • Compulsiones: Son las acciones, llamadas también rituales, que realiza el sujeto para disminuir los pensamientos intrusivos, para hacer que desaparezcan las obsesiones, y por lo tanto, la ansiedad.

Llevemos estos dos conceptos a la práctica.

A Raúl, había un pensamiento que se le aparecía a menudo: “Si no haces X, le pasará algo malo a tu hermana”; “Si no haces X, tu madre tendrá un accidente”; etc. Pensamientos relacionados con la muerte de seres queridos. Esto le provocaba mucha ansiedad y se sentía responsable de ellos, de “salvarles la vida”. Así que él mismo, desde su pensamiento mágico, creía que para que eso no pasara, tenía que remediarlo haciendo algo à ritual. Ejemplo: “Si no cierras la puerta 3 veces, tu padre se caerá y le ingresaran en el hospital”. Ansiedad elevada, ¿para disminuirla? Se acercaba a la puerta y la abría y cerraba 3 veces. Disminución ansiedad. O, a nivel más mental, “si no cuentas hasta 8, le pasará algo a tu familia”. Pero cada vez que cumplía un ritual esto creaba más pensamientos obsesivos y más compulsiones a largo plazo y, en consecuencia, una elevación de la ansiedad cada vez mayor. Los sujetos que padecen este trastorno, TOC, son conscientes de que tienen un pensamiento ilógico que no corresponde a la realidad. Saben que crean sus propias reglas para disminuir este malestar, y hasta que no las cumplen mediante los rituales no desaparece. Pueden creerse salvadores en su pensamiento mágico, como es el caso de Raúl que realiza rituales para que no le pase nada a su familia, pero saben que es ilógico y son conscientes de lo que hacen y de que no hay una relación real causa-efecto. Pero no pueden parar, necesitan eliminar esa ansiedad que les limita la vida en muchas ocasiones.

¿Por qué viene dado?

Hay muchas causas que predisponen a la persona a tener Trastorno Obsesivo-Compulsivo: biológicas, una educación demasiado rígida, factores sociales, rasgos personales… En el caso de Raúl, el desencadenante fue un acontecimiento en la infancia que abrió la puerta a esos pensamientos obsesivos y a esas compulsiones.

Me explico. Recordemos que Raúl no encajaba en clase desde pequeño, y eso hacía que se refugiase más de lo debido en sus estudios. Un día, las burlas hacia él fueron más duras de lo normal, tanto, que Raúl no podía evadirse y pensar en otras cosas, no pudo hacer caso omiso y, como no era de meterse en peleas ni de discutir, se desahogó con este pensamiento dirigido a un compañero: “Ojalá te hicieses mucho daño y acabases en el hospital”. Casualmente, al cabo de un par de días, su agresor verbal no vino al colegio. Raúl se sintió aliviado, hasta que la profesora les comunicó que no vendría porque había sufrido un accidente de coche y estaba en el hospital grave. A partir de aquí, por esta causa-efecto, que evidentemente no era real, Raúl lo percibió como algo que había provocado él y se sintió culpable, todo a nivel inconsciente. Se gravó en su cerebro y por eso surgieron todos esos pensamientos obsesivos posteriores, procedentes de la culpa. Todo esto puede surgir tanto a nivel consciente como a nivel inconsciente.

TOCEn este caso, Laura, empezó a percibir señales que emitía Raúl, ahora con 18 años, y se interesó por su problema, porque empezó a verlo más extraño de lo habitual, más distante. Comenzaron a indagar para llegar a la raíz. Recordemos que Laura estudiaba Psicología, ahora ya Licenciada, y empezó a relacionar los síntomas con conceptos estudiados durante la carrera. Ella empezó a sospechar y supo cómo hacerlo para que Raúl dejase a un lado la vergüenza y le explicase lo que pasaba con detalle.

Poco a poco, llegaron a ese pensamiento desencadenante: “Ojalá te hicieses mucho daño y acabases en el hospital” de hacía años, y racionalizaron por qué pensó eso. Él no quería hacer daño a nadie. Ese desahogo interior simplemente significaba “déjame tranquilo, no quiero que vengas a mi clase”. Quería que desapareciese de su vista, de su vida, no que enfermase ni muriese. Es ahí cuando Raúl disminuyó sus síntomas y, en consecuencia, su ansiedad. Cuando descubrió el por qué y entendió lo que le estaba sucediendo, cuando su hermana le hizo racionalizar ese pensamiento, darle una justificación.

En muchas ocasiones, como en este caso expuesto, este trastorno desaparece o disminuye altamente sus síntomas cuando se descubre la procedencia del mismo y se da una explicación lógica que no se pudo dar Raúl cuando tenía 12 años, porque no sabía de donde venía. Ahora, con casi 19, tiene la madurez suficiente para saber por qué pensó esa maldad y sabe justificarlo y razonarlo. Es en este punto donde el trastorno empieza a desaparecer.

Para finalizar, decir que el 80% aproximadamente de las personas diagnosticadas con TOC, inician su sintomatología antes de los 18 años. Con una existencia de un 1% en la población adolescente, que aunque parece poco, es una cifra importante. Además, también hay que tener en cuenta que es un trastorno difícil de ver y diagnosticar, que está muy oculto en nuestra sociedad y que quizá debido a eso, esa cifra sea aún más elevada.

¿Conocéis este trastorno? ¿Creéis que debemos prestar más atención a las señales que nos intentan transmitir nuestros seres queridos?



IV Symposium Nacional de Psicología Clínica y de la Salud con Niños y Adolescentes

Los días 13, 14 y 15 de Noviembre de 2014 tendrá lugar el IV Symposium Nacional de Psicología Clínica y de la Salud con Niños y Adolescentes en el Centro de Congresos Ciudad de Elche (C/ Filet de Fora, 1. Elche), organizado por el Grupo de Investigación AITANA de la Universidad Miguel Hernández.

IV congreso psic infantil elcheIV Symposium Elche 2014El Symposium se ha convertido en una cita anual de los profesionales, clínicos e investigadores, en el ámbito de la psicología clínica infantil. Cada año se pretende presentar temáticas actuales en las que se necesitan respuestas por parte de la ciencia y de la intervención aplicada. En la presente edición se abordan problemas en los que faltan recursos terapéuticos, como es el caso del tratamiento de la adicción a videojuegos en adolescentes, o la intervención en casos de suicidio juvenil. También se han incorporado problemas conocidos pero muy prevalentes para los que los profesionales precisan renovación continua de herramientas, como el manejo de la hiperactividad infantil o el acoso escolar.

En la programación se ha tenido en cuenta los temas de interés clínico aplicado y también investigador. En el Symposium pretendemos que confluyan estos dos ámbitos y sea simultáneamente un foro de intercambio científico y de actualización profesional. Por ello las actividades tienen un formato dirigido al aprendizaje y la reflexión, como los talleres prácticos y los encuentros con expertos, y también orientado a la difusión de los avances en la investigación, como las conferencias plenarias, simposios paralelos y mesas de comunicaciones.

Premios a los mejores trabajos
Para optar a premio la modalidad de presentación será en formato póster. Un jurado hará una preselección de los mejores pósteres presentados atendiendo a criterios de originalidad y calidad de estudio. Los autores de los trabajos finalistas presentarán oralmente durante un tiempo de 10 minutos su trabajo
Se convocan los siguientes premios, dotados cada uno con 300 euros:
- Premio Ediciones Pirámide
- Premio Fundación Juan Perán-Pikolinos
- Premio Pearson

Presentación de trabajos
Se podrá presentar trabajos de carácter científico en las modalidades de Comunicación oral o Póster. Se aceptarán trabajos relacionados sobre psicopatología, evaluación y tratamiento en el ámbito de la psicología clínica y de la salud infanto-juvenil. Es requisito imprescindible que al menos uno de los autores esté inscrito al Symposium. La inscripción podrá formalizarse antes o después de la valoración del trabajo por parte del Comité Científico. Una vez aceptado el trabajo, recibirá un email de confirmación. El resumen tanto para comunicaciones orales como posters, se remitirá mediante el formulario de envío y tendrán una extensión máxima de 250 palabras. Debe estructurarse en los siguientes apartados: Antecedentes, Objetivos, Método, Resultados, Conclusiones.

La fecha límite de presentación de trabajo es: 15/09/2014.

Ver programa del symposium

 

Más información en : http://psicologiainfantil.umh.es/



Cómo mejorar la convivencia y evitar el divorcio en verano

por Susana Aparicio Cilleruelo
psicóloga

Dice Susana Aparicio que uno de cada tres divorcios se produce en septiembre y que las vacaciones de verano son el punto de inflexión para muchas parejas. Éste es su artículo donde nos habla del porqué y cómo resolver nuestros conflictos matrimoniales sin llegar al tan común divorcio en verano. Nos ha gustado mucho cómo lo explica y por eso queremos compartirlo con vosotros. Esperemos que os guste tanto como nosotros.

EL PORQUÉ
Tenemos más tiempo libre y más energía para tomar el pulso a la relación. Durante el resto del año estamos absorbidos por nuestro trabajo, casa, niños, colegios, obligaciones o compromisos sociales y familiares, etc. Ese cansancio y modo automático, hace que nos dejemos llevar y no pensemos en nada más. Cada uno está “a lo suyo” y no ”a lo nuestro”. Tenemos más convivencia y por tanto surgen más conflictos y además los conflictos latentes salen a la luz.

QUÉ HACER (DIRIGIDO A HOMBRES Y MUJERES)

1.- PLANIFICAR JUNTOS
Somos dos personas independientes, ambos tenemos derecho a disfrutar de nuestro tiempo de vacaciones, pero también somos pareja y queremos seguir siéndolo, por tanto, debemos planificar juntos cómo van a ser esas vacaciones:

  • DÓNDE (un destino que nos guste a los dos; o elegir un año cada uno, siempre que al otro le guste también; o ir a dos lugares diferentes en el mismo periodo vacacional, cada uno elegido por uno),
  • CÓMO (hotel, apartamento, camping, casa de familiares, casa de amigos, etc.),
  • CON QUIÉN ( Sólo con tu pareja e hijos; sólo con tu pareja; con familia de origen; con familia política; parte de tus vacaciones con tu pareja y otra parte con familia de origen o amigos; con amigos, etc.),
  • PARA QUÉ (viaje de descanso, viaje cultural, combinar descanso y cultura, escapada romántica, visitar a familiares o amigos en otras ciudades o países, etc.).

2.- JUNTOS PERO NO REVUELTOS
Si de verdad quieres que tu relación funcione, debes priorizar la familia que tú has creado (con tu pareja e hijos si los hubiera) sobre la familia de origen (padres y demás) y la familia política (suegros y demás).

  • Respeto a las parejas que se van de vacaciones con su familia de origen o política, o con amigos, pero no lo comparto (y mi marido tampoco, menos mal que estamos de acuerdo en un tema tan peliagudo). Os expongo mis razones:
  • La pareja necesita un espacio propio, una intimidad para revitalizar la relación, para fomentar esa complicidad del principio. Normalmente, cuando estás rodeado de otras personas, nunca ves el momento adecuado para tratar con tranquilidad ciertos temas que quedan pendientes durante el año y que sólo conciernen a la pareja y a nadie más.
  • Por otra parte, el grado de discrepancia es directamente proporcional al número de personas que conviven bajo el mismo techo; lo sé de buena tinta porque vengo de una familia numerosa. Cuando tienes que convivir no sólo con tu pareja (e hijos si los hubiera), sino también con otras personas (sea familia de origen, familia política, amigos, etc.), tienes que estar continuamente negociando por todo (dónde ir, qué hacer, qué no hacer, quién hace qué, dónde comer, cuándo comer, qué comprar, cuándo levantarse, cuándo acostarse, etc.). Si la negociación entre dos ya tiene su intríngulis, para qué complicarnos más la vida en un periodo DE VACACIONES, TIEMPO PARA HACER LO QUE TE DÉ LA GANA Y OLVIDARTE DEL MUNDANAL RUIDO.
  • Si tu decisión, bien porque te gusta, o bien porque no te queda más remedio, es pasar las vacaciones con otras personas además de tu pareja, ha de haber ESPACIOS FÍSICOS Y TIEMPOS para respetar la intimidad de cada uno. Si pretendéis estar de acuerdo en todo, o hacer todo juntos, los conflictos se multiplicarán.
  • Si a ti te apetece pasar PARTE de tus vacaciones con tu familia de origen y a tu pareja no, plantéate marcharte tú sol@ unos días con tu familia (padres, hermanos, tíos, primos, etc.). El dicho de que cuando te casas, lo haces también con su familia, es verdad hasta cierto punto y el punto lo pone tu pareja. Seguir este dicho al pie de la letra, destruye muchas parejas.

3.- JUNTOS Y REVUELTOS

  • Durante el resto del año solemos tener poco tiempo y energía para nuestra pareja. El periodo vacacional sirve para cargar las pilas de la relación, comunicarnos FÍSICA y EMOCIONALMENTE.
  • El sexo es un tipo de comunicación exclusiva de la pareja. En vacaciones podemos tener cantidad y calidad en nuestras relaciones sexuales, no valen excusas.
  • Este es el momento para saber si tienes una pareja, o un@ compañer@ de piso. Y ,ojo, tener un@ compañer@ de piso no es problemático siempre que la decisión sea bilateral, sí lo es cuando la decisión es unilateral.

4. QUE CORRA EL AIRE

  • El ser pareja no significa estar 24 horas juntos, a no ser que estés empezando una relación. Al principio del enamoramiento las hormonas hacen que te quieras fusionar con el otro como una lapa.
  • Si llevas más de dos años con tu pareja, aplicamos el dicho ” hay amores que matan”; estar pegados 24 horas puede resultar asfixiante. Hay que EQUILIBRAR tiempo para estar juntos, con tiempo propio, en el que cada uno haga lo que le plazca ( leer, pasear, meditar, mirar las nubes, dormir, pintar, deporte, baile, bricolaje, taller de preparación de Gin&Tonic, no hacer nada, etc.) y este tiempo de desconexión con la pareja, hace que luego tengamos más ganas de conectar con ella.

5. TENEMOS QUE HABLAR (Dicho por cualquier miembro de la pareja, sea el hombre, o sea la mujer)

  • Esta frase da respeto (o miedo, según se mire) porque anuncia que lo que se va a decir, probablemente sea motivo de conflicto en la pareja. El conflicto es normal entre las personas, significa que tenemos diferentes opiniones acerca de algún tema y tenemos que ponernos de acuerdo, porque nos incumbe a ambos.
  • Los conflictos o cuestiones pendientes en la pareja, que están latentes durante el resto del año, no desaparecen porque no se hable de ellos. En vacaciones salen a la luz y debemos hacerles frente con valentía y con las herramientas necesarias.
  • No es lo que dices, es cómo lo dices y cuándo lo dices. Debemos comunicarnos de forma asertiva (respetando al otro y haciéndonos respetar nosotros) y empática ( poniéndonos en el lugar del otro) y por supuesto, en el momento adecuado (en el que el otro nos pueda prestar atención plena y en un clima de tranquilidad).
  • Hay que decir lo que se quiere decir con claridad, pero procurando no caer en reproches, malos modos, insultos o descalificaciones.
  • En los temas planteados debemos buscar JUNTOS las alternativas y posible solución o soluciones que sean beneficiosas para ambos.
  • Si sientes la necesidad de plantear esta frase, cuanto antes mejor. Estar de morros todas las vacaciones, no es una solución inteligente ni para ti, ni para tu pareja, que también sufre las consecuencias.

MI RECOMENDACIÓN FINAL.- En esta vida no hay nada perfecto, ni vacaciones perfectas, ni pareja perfecta. Si buscas la perfección, acabarás frustrad@.
Ten expectativas más realistas con respecto a las vacaciones y a tu pareja, te ahorrará muchos disgustos. DISFRUTA DE TU VIDA Y DE TU PAREJA TODO EL AÑO. No eches toda la carne en el asador en vacaciones. Te puedes atragantar!!