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Depresión y suicidio (III)

A raíz del accidente aéreo de Germanwings se ha desatado una serie de preguntas sobre el porqué ese copiloto tuvo el permiso para volar sabiendo, hoy, su historial de depresión. ¿Porqué llevar consigo más de 100 vidas en su acto suicida?

www.safe.org es la web de una organización dedicada a la prevención del suicidio. SAVE fue una de las primeras organizaciones en EEUU dedicadas a la prevención del suicidio y fue miembro co-fundador del Consejo Nacional para la Prevención del Suicidio.

Esta web se basa en el fundamento y la creencia de que el suicidio ya no debe considerarse como un tema oculto o tabú y que a través de la sensibilización y la educación del público, podemos salvar vidas.

Os dejamos aquí un fragmento de su web (traducido y adaptado) sobre la relación depresión y suicidio.

¿Por qué las personas se suicidan?

Desafortunadamente, no hay una respuesta simple a esta pregunta tan compleja. Las personas mueren por suicidio por múltiples razones. Sin embargo, la mayoría de las personas que acaban con su vida (un 90%) padecen una enfermedad y consumen alguna sustancia en el momento de su muerte. Ellos no estaban enfermos, sus cerebros sí.

Con demasiada frecuencia pensamos que una persona es su cerebro, que es donde reside su personalidad o carácter pero no es cierto.

El cerebro es un órgano como el hígado o los riñones. Cuando uno se enferma demasiado, a menudo aparece el problema en forma de enfermedad mental: depresión, trastorno bipolar, ansiedad o esquizofrenia. Si el cerebro se enferma durante mucho tiempo, puede llevar a la persona a quitarse la vida.

Este no es siempre el final: millones de personas viven con depresión y nunca intentan o mueren por suicidio. Con conciencia, educación y tratamiento, las personas pueden ser ayudados para que el suicidio no se convierta en una opción.

¿Cómo aparece la depresión?

Las terminaciones nerviosas de las neuronas del cerebro no se tocan entre sí sino que pasan los mensajes de uno a otro a través de sustancias químicas llamadas neurotransmisores. Necesitamos la cantidad justa de esta química entre las neuronas para transmitir el mismo mensaje exacto a la siguiente neurona. Si no hay suficiente cantidad de ese neurotransmisor, el mensaje no pasa correctamente y, en este caso, la depresión puede aflorar.

Cuando se trata de trastornos depresivos, los productos químicos más bajos son la serotonina y la norepinefrina. Una persona que vive con depresión no siempre tiene los mismos pensamientos que una persona sana.

El desequilibrio químico cerebral puede llevar a la persona a no entender las opciones disponibles para ayudar a aliviar su sufrimiento.

¿Qué causa una enfermedad depresiva?

  • Los trastornos depresivos son enfermedades biológicas relacionadas con el desequilibrio o la química cerebral alterada.
  • Una combinación de factores genéticos, psicológicos y ambientales juegan un papel importante en cómo y cuando se manifiesta la depresión, y lo mismo para el suicidio.
  • Aunque es raro, la depresión puede aparecer de la nada, cuando no habría ninguna razón para que una persona se sienta deprimida. El estrés no necesariamente tiene que estar presente, pero puede desencadenar o exacerbar una depresión.
  • Las personas de todas las edades, incluyendo niños, jóvenes y adolescentes, pueden sufrir de enfermedades depresivas. Puesto que es posible que estuvieran predispuestos genéticamente a la depresión, una persona puede estar en mayor riesgo que alguien cuya familia no tenga un historial de depresión.

¿El consumo de drogas y alcohol afecta en la depresión?

El alcohol es un depresivo, por lo que puede y suele empeorar la depresión. El consumo de drogas por sí sola o en combinación con el uso de alcohol para alguien que sufre de depresión puede ser letal. Con demasiada frecuencia, la gente trata de aliviar los síntomas de la depresión bebiendo o consumiendo drogas, pero esto puede aumentar el riesgo de suicidio por alterar el juicio y el aumento de la impulsividad.

¿Puede una persona suicida enmascarar su depresión?

Muchas personas que sufren de depresión dicen sentirse como si hubieran perdido la capacidad de imaginar un futuro feliz, o recordar un pasado feliz. Las emociones intensamente negativas e incluso el dolor físico puede llegar a ser insoportable. Ellos no quieren morir, pero es la única via que tienen para que su dolor acabe. Es una elección verdaderamente irracional. El sufrimiento de la depresión es involuntario, como el cáncer o la diabetes, pero es una enfermedad tratable.

Por otro lado, hay personas que sufren de depresión e incluso estén contemplando el suicidio que prefieren ocultar sus sentimientos y parecen ser felices justo antes de su intento de suicidio. Esto a menudo confunde a la gente de su alrededor ya que durante mucho tiempo han estado sufriendo y entonces, de repente, parece estar mejor.

Sin embargo, la mayoría de las veces una persona con rasgos suicidas va dando pistas de su desesperación. Es muy importante que los familiares sepan de los síntomas de la depresión y las señales de advertencia de suicidio, y no tengan miedo de hacer preguntas directas acerca de los sentimientos de la persona que les preocupa.

¿Tiene una persona mayor riesgo de suicidio si ha estado expuesta a ella en su familia o ha tenido un amigo cercano que murió por suicidio?

Existe un componente genético de la depresión y los trastornos relacionados. Sin embargo, una persona sana hablando de depresión y suicidio entre familiares o amigos no se pone en mayor riesgo.

La simple exposición al suicidio no pone a alguien en mayor riesgo de suicidio.

Sin embargo, cuando se combina con un número de otros factores de riesgo, sí que podría aumentar la probabilidad de que alguien lo intente. El no poder tratar o maltratar a la enfermedad depresiva pone a una persona en mayor riesgo de suicidio.

¿Por qué la gente no habla de enfermedades mentales como la depresión, el trastorno bipolar y el suicidio?

El estigma y la falta de conocimiento son las principales razones del por qué depresión y suicidio siguen siendo un tema tabú.

Las personas que sufren depresión temen que otros piensen que están locos o sean débiles. Las normas culturales están cambiando poco a poco, y la gente cada vez es más consciente de la naturaleza de las enfermedades depresivas y de su impacto en el bienestar de una persona. La psicoeducación ayudará a reducir el estigma y a salvar vidas.

El alcoholismo, la drogadicción, el VIH y el SIDA son ejemplos de condiciones médicas previamente atribuidos a una debilidad o problemas de carácter. Ahora le toca a las enfermedades mentales

Los peligros del abuso de alcohol y de sustancias, el cáncer han sido objeto de importantes campañas de salud pública, lo que nos hace más conscientes del valor de la prevención y recibe millones de dólares en financiación de la investigación, programación de apoyo y campañas de sensibilización.

¿Estar deprimido es lo mismo que estar enfermo?

No. La depresión es una enfermedad médica en el cerebro que puede ser diagnosticada y tratada clínicamente. Si bien es normal e incluso se espera sentirse mal por la pérdida de un ser querido o de experimentar un evento traumática, experimentar constantemente los síntomas de la depresión durante más de dos semanas bajo circunstancias normales puede indicar la presencia de una enfermedad diagnosticable.

¿Por qué en ocasiones las enfermedades depresivas conducen a pensamientos suicidas?

Si la depresión se enraiza y se apodera del cuerpo y mente, el dolor de la depresión a menudo se vuelve abrumadora. El desequilibrio químico y la profunda desesperación puede llevar al cerebro a tratar de encontrar la manera de poner fin al dolor. Aquí es cuando depresión y suicidio se relacionan. Los trastornos depresivos pueden distorsionar el pensamiento así que una persona no puede pensar con claridad. La enfermedad puede causar pensamientos de desesperanza e impotencia, que pueden conducir a pensamientos suicidas.

La educación sobre los síntomas de la depresión y las señales de advertencia de suicidio ayuda a la gente a entender que la depresión y los relacionados enfermedades depresivas son prevenibles y tratables.

¿Se pueden tratar las enfermedades depresivas?

Sí. Hay varias maneras de tratar las enfermedades depresivas dependiendo del tipo de enfermedad, la gravedad y la edad de la persona que está siendo tratada. Una persona que sufre de depresión no debe tratar de controlar la enfermedad por sí misma.

La depresión es una crisis e intervenir para ayudar a la persona a recuperar la perspectiva y agresivamente combatir la enfermedad puede ayudar a revertir la tendencia hacia pensamientos o intentos suicidas.

A menudo, es necesaria la medicación antidepresiva para ayudar a una persona a pensar con mayor claridad en la psicoterapia. Hay varios tipos de psicoterapia, pero dos han demostrado ser beneficioso en el tratamiento de las enfermedades depresivas: la terapia cognitiva y la terapia interpersonal

¿Quieres saber más? Lee estos artículo de actualpsico escritos por Eva Pastor

Depresión y suicidio (I) sobre las ideas de suicidio y la conducta suicida en el contexto de la depresión

Depresión y suicidio (II) sobre medidas preventivas

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I Congreso Internacional de Psicología y Psicoterapias Humanistas

Los días 19, 20 y 21 de noviembre de 2015 se celebrará el I Congreso Internacional de Psicología y Psicoterapias Humanistas, como lugar de encuentro inclusivo e integrador.

  • Lugar: Facultad de Psicología Blanquerna, Universidad Ramón Llull (Carrer Císter, 34, Barcelona)
  • Dirigido a: psicólogos, psicoterapeutas, médicos, otros profesionales sanitarios, educadores, pedagogos, filósofos… y cualquier persona interesada por el movimiento de la Psicología y las Psicoterapias humanistas
  • INSCRIPCIONES ABIERTAS
  • Ponentes principales:

La Psicoterapia Humanista se ha caracterizado, desde sus inicios, por su respeto a la diversidad y pluralidad de tendencias teóricas y metodológicas que albergaba bajo su manto y fuera de él. Este hecho habla sin duda de la riqueza que sostiene, pero, en ocasiones, ha derivado en una gran dispersión entre sus componentes.

Congreso Internacional terapias humanistasActualmente, vivimos un momento en nuestra disciplina de un creciente afán integrador, quizás debido a la experiencia de que ninguna teoría, por potente que sea, puede abarcar al “ser humano”.

Estos “límites de la experiencia”, como apuntaba Romano Guardini, pueden ayudarnos a crecer, de forma sana, como disciplina. Y creemos firmemente, que en este momento, el Movimiento de la Psicología Humanista tiene mucho y bueno que decir.

Este I Congreso Internacional de Psicología y Psicoterapias Humanistas tiene como objetivos generales para este encuentro, los siguientes:

  • Difusión entre profesionales de la psicoterapia y otros profesionales, tanto de la salud mental como de otras áreas, de las aportaciones en diferentes ámbitos de la Psicología Humanista.
  • Fomentar el intercambio de aportaciones científicas en el ámbito de la Psicología Humanista.
  • Motivar la investigación entre profesionales de la psicoterapia.

Empatía

Amparo Calandín nos habla de la “Empatía: Ponte en el lugar del otro“, uno de los conceptos más trabajados sobre Inteligencia Emocional y que se incluye necesariamente en las charlas sobre Crecimiento Personal, formación en Habilidades Sociales, talleres de autoestima, etc.

por Amparo Calandin
Psicóloga (Valencia)

Uno de los aspectos que más trabajamos en las sesiones de psicología es la EMPATÍA.

Muchas personas presentan problemas de habilidades sociales y una de las dificultades que más afectan es que les cuesta mucho ponerse en el lugar de los demás y esto hace que sean demasiado inflexibles e incluso autoritarios.

La empatía es esa capacidad cognitiva que tenemos para percibir, en un contexto mutuo, lo que otra persona puede sentir.

También podemos definirla como ese sentimiento de participación afectiva de una persona en la realidad de la de otra.

comunicacionLas personas con una capacidad mayor de empatía son las que mejor saben “leer” e “interpretar” a los demás.

Son capaces de captar gran cantidad de información sobre otra persona a partir de su lenguaje no verbal, de sus palabras, del tono de su voz, de su postura, de expresión facial, etc. Y en base a esa información, son capaces de saber lo que está pasando dentro de ellas, es decir, lo que están sintiendo. Además, dado que los sentimientos y emociones son frecuentemente un reflejo del pensamiento, son capaces de anticipar también lo que esa persona puede estar pensando.

La inteligencia emocional

Como ya hemos hablado en distintas entradas, esta capacidad se encontraría enmarcada en lo que llamamos inteligencia emocional (IE) que ya sabemos que es el sistema en el que se engloban todas las habilidades relacionadas con la comunicación entre la persona y las emociones (ya sean propias o ajenas).

La IE está compuesta por cinco destrezas:

  1. Autoconciencia: comprender el origen de los sentimientos
  2. Manejo emocional: aprender a canalizar de la mejor manera posible las emociones
  3. Motivación: encontrar razones para la superación y tener la capacidad de motivar a otros
  4. Habilidades sociales: relacionarse sanamente, respetando a los otros y haciéndose respetar
  5. La empatía sería la quinta habilidad, y es la que nos permite percibir los sentimientos de los otros y hacer que se sientan entendidos y escuchados.

¿Cómo puedo desarrollarla?

Los elementos externos que influyen en la empatía y hacen que una persona no pueda expresarse, además de sus propias resistencias y barreras internas, tienen que ver con la reacción que espera que el otro pueda tener.

La clave para ser más empático es aprender a ponerse en el lugar del otro, dejando de ser tú por un momento y entendiendo los deseos y miedos de tu interlocutor sin estar pendiente de lo que vas a decir a continuación.

Veamos algunas formas de conseguirlo:

  1. Deja de escuchar durante 5 minutos y fíjate en otras cosas. Frecuentemente, damos más valor al significado de las palabras que al resto de información que somos capaces de percibir, lo que engloba la comunicación no verbal, por ejemplo, tono de la voz, postura, expresión, mirada, silencios… Captas toda esa información de forma inconsciente, pero tu raciocinio la oculta al dar más importancia a las palabras expresadas. Así pues, haz callar a tu razón y dale una oportunidad a tu intuición.
  2. Para entender a alguien intenta imaginarte qué le motiva a hacer lo que hace. Piensa en alguna dificultad que pueda encontrarse día a día. Si es un vendedor, puede que el negocio le esté flojeando, los ingresos no sean los de antes y le cueste más pagar el alquiler. ¿Reflexionar sobre esto un momento antes de hablar con él puede incrementar tu empatía? Seguramente sí.
  3. Haz que tu interlocutor también ponga de su parte. Para que se abra más sencillamente pregunta ¿Cómo estás? y espera. Gira tu cuerpo hacia ella ofreciéndole toda tu atención. No lo hagas sólo por cortesía. Incluso tocar a la otra persona ligeramente en el hombre puede hacer que se sienta más comprendida y libre de expresarse.
  4. Con lo que te diga, ni se te ocurra exponer tus conclusiones. Evita decirle “Tu problema es que…”. Si percibe que le entiendes no se sentirá solo en su problema y se abrirá más. Si cree que le vas a sermonear, se cerrará.
  5. Parafrasea y reformula su mensaje añadiendo la emoción que creas que está experimentando. “Así que nadie te ha llamado en dos semanas… Creo que eso te puede hacer sentir solo, ¿es así?”. Se sentirá más comprendido y lograrás que pase de hablar de hechos a hablar de emociones. Y esa es la clave de la empatía.
  6. Sal varias veces al día de tus zapatos para ponerte en los de los demás. Esfuérzate durante un tiempo en hacer todo esto y dentro de poco te sorprenderás a ti mismo haciéndolo de forma casi inconsciente. Habrás logrado mejorar tu empatía.

Amparo realiza un curso de Inteligencia Emocional para niños. ¿Quieres más información? Clicka en este enlace

Vídeo

Día internacional de la felicidad

Hoy es 20 de marzo de 2015 y celebramos el Día internacional de la Felicidad.

Os dejamos con un breve video (en inglés) titulado “Doing good feels good” de la web del movimiento actionforhappiness y un breve resumen de la noticia publicada en La Razón sobre la felicidad de los españoles

Según un artículo de La Razón, el 80% de los españoles dicen ser felices. En enero de este año, el CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) formuló la siguiente pregunta ¿eres feliz? a responder con una escala del 1 al 10. Este año la nota media ha sido de un 7 en casi un 80% de los encuestados, con intensidades diferentes de felicidad.

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Exhibir conductas agresivas en las redes sociales

Este mes, donpsico.es nos explica las razones de por qué algunas personas prefieren exhibir conductas agresivas en las redes sociales.

por Julián Illán
psicólogo e ilustrador (Madrid)

conducta temeraria redes sociales

Hace unos días, ha sido portada de numerosos medios en España la noticia de un joven que agredía a una persona en Barcelona. En el vídeo, subido a diferentes redes sociales y en WhatsApp, se ve a un joven que propina una brutal patada a una chica en la avenida Diagonal de Barcelona, mientras un amigo lo grababa con intención de subirlo a la Red.

Por desgracia, no son nuevas estas actitudes, ni en España ni en el resto de países. Se ha convertido en una absurda y macabra moda el hecho de realizar una agresión o una conducta temeraria para supuestamente divertirse y compartirlo al instante en las redes sociales.

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Llora, ríe, enfádate, siente emociones

Por cultura nos hemos olvidado de nosotros mismos, de nuestras propias emociones. Pensamos más de lo que sentimos: pensamos en el qué diran, en el qué pensaran, en que “los hombres no lloran” … Es mejor mostrar que uno está bien las 24 horas del día y tendemos a refugiarnos en nuestro cuarto y evitar sentir cuando las cosas no van tan bien. ¿Por qué? Es difícil contestar. Liberarse y dejarse llevar por aquello que sentimos a cada momento es sumamente complicado porque, desde pequeños, nos enseñan que las mejores cosas llegan cuando uno está contento, cuando mamá o papá o el profesor está feliz. Un aprendizaje más de la vida adulta.

Sobre todo esto nos habla Miriam Recio en su post “Pues ahora, lloro”. Esperamos que lo disfrutéis.

por Miriam Recio Ventosa
Psicóloga psicoterapeuta (Barcelona)

ansiedadLa vida es así, cambio constante. Pero esos cambios sacan a la superficie emociones, tanto positivas como negativas. Aunque nosotros no estemos preparados, o eso creamos, ahí están ellas, formando parte de nosotros. Hoy estoy contento, mañana quiero llorar. Ahora quiero reír, después me enfado. Las emociones también cambian. Interpretaciones que provocan emociones.

¿Por qué nos da miedo pararnos a sentir? Por eso mismo, por miedo. Creemos que no soportaremos estar tristes o enfadados porque será terrible, pensamos que ciertas emociones pueden hacer que nos parezcamos a alguien que no nos agrada, nos sentimos culpables por sentir según que cosas, pensamos que no podremos controlar nuestra rabia, o que estará mal vista… Quizá, que no tenemos derecho a sentir según que cosas. Y resulta que somos un escaparate de felicidad.

La incapacidad de detectar las emociones y sus causas, ese vacío emocional, impide que no nos conozcamos por dentro y que, cuando estamos tristes, por ejemplo, no sepamos el por qué, de ahí que sea más difícil encontrar soluciones… quedándonos en el pozo más tiempo de lo debido. la fugacidad de nuestras vidas no nos permite pararnos a pensar.

Si estás feliz, ríe, disfruta de ese momento, deja que fluya, rebózate en tus carcajadas… Si estás triste, llora, pero también deja que fluya, ¡no pasa nada! Siente ese momento y pregúntate el porqué, pero no lo evites. Identifícalo. Recuerda tus derechos, tu derecho a sentir.

¡Enfádate!

Actitud positiva

por José Ramón Díaz Martínez
Pedagogo, formador (Madrid)

¿Qué es la actitud positiva?

felicidadTodos podemos elegir como vivir nuestra vida, como sentirnos por las cosas que día a día nos van sucediendo, la forma en que afrontemos los acontecimientos puede hacer que estos se desarrollen de una u otra forma.

En definitiva la actitud que tengamos va a influir mucho en como los acontecimientos van a afectarnos.

Por ello es muy importante que caminemos por la vida con una buena actitud positiva. Si decidimos mantener la actitud positiva insuflaremos a nuestra vida más optimismo, enfrentaremos más fácilmente las preocupaciones y podremos eliminar de nuestra vida los pensamientos negativos. O sea conseguiremos cambios en nuestra vida muy positivos.

Beneficios que se pueden conseguir al desarrollar y mantener una actitud positiva

Tener una buena actitud positiva nos puede ayudar a caminar por el sendero de la felicidad y el éxito, a ver siempre el lado bueno de las cosas.

Si conseguimos vivir con esta energía positiva no solo nos beneficiaremos nosotros también podemos influir en las personas de nuestro entorno, podemos contagiarles esa forma positiva de ir por la vida. Seguir leyendo