La psicología de los regalos de Navidad

vía Psychology Today
texto adaptado y traducido

navidad La Navidad es una época para dar y recibir. Muchas personas encuentran ambas actividades difíciles, sobre todo porque los regalos están llenos de significado: pueden ser declaraciones de influencia, poder, gusto, simpatía, estado y/o emoción.

No es sólo un problema de a quién da regalos a quién o de la cantidad que tenemos para gastar. Lo más importante es qué vamos a comprar.

Aceptar un regalo es (al menos, en parte) aceptar la identidad que impone.

Pero, afortunadamente, los regalos pueden ser rechazados, o al menos, intercambiados. Se nos advierte que “a caballo regalado no le mires el dentado”, pero tal vez el proverbio antónimo es mucho más útil, “temo a los dánaos (griegos) incluso cuando traen regalos!”

Los regalos de Navidad pueden tener cualidades simbólicas como una maleta para fomentar un largo viaje. Otros pueden ser rechazados: desodorantes para las personas con problemas de olor, cosméticos para las personas con mal de la piel, un reloj para el que habitualmente llega tarde. Regalos en forma de broma que pueden reflejar una relación bastante insegura.

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Sobre el autoestima

autoestimaLa psicoterapeuta Miriam Recio nos habla de 6 aspectos importantes a modo de consejo, a tener en cuenta para mejorar nuestra autoestima, en su post titulado “Antes de decir te quiero, aprende a decir me quiero“.

por Miriam Recio Ventosa
psicóloga y psicoterapeuta

 

Se habla mucho del concepto “autoestima”, pero… ¿cómo podemos identificar esos pequeños detalles que la hacen tambalear? Sí, la autoestima se puede mejorar. Me gustaría explicar algunos puntos para que, aquellos que quieran subir su ego un poco, se animen a llevarlos a cabo.

1. No generalices. El hecho de que cometas errores o te pasen cosas negativas no significa que SIEMPRE vaya a ocurrirte, claro que no. Es normal que cuando nos ocurre algo malo todo lo veamos de color negro, ni gris ni rosa ni nada, negro. Además, nuestras neuronas activan todos los recuerdos negativos para que todavía estemos peor. Pero cambia tu pensamiento: “Si, me he equivocado, pero no siempre me va a pasar, yo tengo el control“. Olvida las palabras Siempre y Nunca.

2. Mira lo positivo. Se nos olvida lo bueno que hacemos y nos “autolatigamos” con lo malo. Intenta recordar lo bueno que tienes y lo bueno que haces. Prémiate por ello, un café, una cena, un caprichito que te recuerde que puedes sentirte orgulloso de muchas cosas.

3. Hazte consciente de tus logros y éxitos. Los éxitos que tuviste en el pasado están ahí y tienen que darte fuerza para tener nuevos logros en el futuro. Tú puedes. Reconoce que haces cosas bien, escríbelas si hace falta.

4. No te compares. Todos somos distintos, no hay dos personas idénticas. Compararte te va a servir para envidiar algo que tiene el otro. No envidies, admira cómo lo consiguió. Aunque te veas “peor” que el otro en algunas cosas, seguro que eres “mejor” en otras. No te sientas inferior a nadie.

5. Acéptate. Este punto es clave. Debes aceptarte con tus defectos y tus virtudes, resalta tus puntos fuertes, que segurísimo que los tienes y acepta que tienes defectos y que los puedes mejorar si te lo propones.

6. Construye planes. Márcate objetivos. Si intentas superarte día a día, con metas a corto y largo plazo, te sentirás satisfecho y tu autoestima mejorará. Identifica qué es lo que te gustaría cambiar o qué te gustaría conseguir y márcate unas pautas para conseguirlo, con esfuerzo y constancia todo se consigue.

En modo resumido, estos son los puntos importantes a tratar para mejorar la autoestima. Teniéndolos claros y llevando a cabo diferentes técnicas podrás sentirte mejor contigo mismo.

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10 segundos de memoria

Os presentamos un corto “Ariadna, teixint cultures” (Ariadna tejiendo culturas), realizado por las mujeres integrantes del Taller “Borremos estereotipos, creemos diversidad”.

Habla de Ariadna, una mujer emprendedora, creativa y madre de dos hijos que, por un ictus, su memoria se ve reducida a 10 segundos. Su enfermedad no le ha impedido seguir con sus creencias e ideales para vivir el día a día.

“Ariadna es una chica que tiene 40 años, tiene dos hijos, es diseñadora, artista … quiere que no nos carguemos el planeta … que le explotó la cabeza … que cree en el amor y es un poco reivindicativa (…)”

“No me gusta ser incapacitada (…) digo que estoy jubilada”

La depresión. Sálvate de tu soledad

depresión-psicologiaLa depresión es una de las enfermedades más comunes de nuestros tiempos. Hemos encontrado un artículo muy interesante sobre la depresión escrito por la  Dra. Leslie Becker-Phelps, psicóloga clínica, en el que nos anima a ayudarnos a nosotros mismos a sentirnos conectados y, quizás, más felices a través de breves consejos prácticos.

vía Psychology Today
texto traducido y adaptado

Hay demasiadas personas en este mundo que se sienten solos, sin importancia. Es algo inherente a la depresión con la que las personas de todo el mundo luchan (aunque las tasas de depresión difieren según el país).

La realidad paradójica es que si usted se siente solo, abandonado o rechazado por el mundo en general, estás en buena compañía.

No estas solo en tu deseo de ser realmente visto y aceptado. Cuando la gente se siente invisible o rechazada, duele. Muchas personas se sorprenden al descubrir que se sienten más solos cuando están cerca de los demás.

Tal vez miras la TV con otros, cenas en compañía, chateas con amigos. Así que, ¿qué más se puede pedir? La mejor pregunta que debes hacerte es si sientes que los que te rodean realmente te entienden y aceptan. ¿Realmente les importo? Con toda probabilidad, si tu respuestas es sí, entonces quizás no te sientas tan solo. Pero al no reconocer o aceptar lo que eres, compartir espacio con ellos sólo pone de relieve cuánto de solo o fuera de lugar te sientes.

La mayoría de la gente se siente solo a veces, y es una sensación dolorosa que generalmente sobrelleva como puede. Pero cuando el sentimiento te embarga y define tu experiencia de ti mismo, entonces puede ser aplastante. Sin embargo, puedes comenzar a salir de debajo de ella mediante el reconocimiento de que los demás también se sienten así.

No hay duda de que has oído historias o hablado con personas que han luchado por no sentirse solos. Si miras en los rostros de las personas que interactúan contigo, puedes ver que tu verdadero yo están oculto en algún lugar lejos en el interior. Especialmente durante las vacaciones de Navidad, cuando las tiendas y los medios de comunicación estallan con colores brillantes y música alegre, lo que a muchas personas les resulta mucho más difícil esconderse de su sensación de soledad. Y así como quizás sientas empatía por ellos y quieras que se sientan más felices, también merecen la misma consideración que tu.

Te mereces un sentido de conexión y pertenencia.

Puedes optar por mirarte a ti mismo como lo haría otra persona, practica tener empatía por la situación del otro. Si lo haces, es probable que todavía sientas un tirón en el interior que haga aislarte más. Puedes ayudarte a ti mismo mediante el uso de la memoria y la imaginación. Piensa en un momento en que sentiste al ser amado. Imagínalo con tanto detalle como puedas recordar. Luego permítete volver a experimentar esa sensación y siéntela. Disfruta de la calidez interior que sientes.

También puedes crear oportunidades para la conexión al optar por estirarse un poco. Piensa en lo que has disfrutado al compartir actividades con los demás. Incluso si te resulta difícil, opta por hacerlo de todos modos. Esto podría significar hablar con la familia por teléfono, hacer planes para encontrarte con un amigo para el café de la mañana, o simplemente dar un paseo entre la multitud. No será fácil, pero te sentirás mejor por el esfuerzo realizado.

De la misma manera que intentamos tapar nuestros ojos de la luz del sol cuando venimos de la oscuridad, también evitamos la conexión con los demás. Pero al igual que la luz del sol y su calor nos sientan bien mientras nos adaptamos a ellos, la “luz y el calor” de la conexión con los demás también nos harán sentir mejor con el tiempo.

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Sobre la salud emocional

Hace poco tuve el placer de compartir una charla-coloquio para el Día Mundial de la Salud del Hombre, 19 de noviembre.

Para realizarla, lo primero que hice fue preguntarme qué es lo más importante para el hombre respecto a su salud y enseguida me surgió la respuesta: la salud física por supuesto.

Una mayoría aplastante de hombres acuden al médico cuando siente un dolor importante, cuando no tienen más remedio. Imaginen cuando se trata de la salud psicológica, la salud emocional … ¿Por qué no acudimos a un profesional de la salud cuando sufrimos de dolor emocional ya sea por miedo, culpa, duelo, ansiedad, …?

Valoramos mucho más nuestro cuerpo que nuestra mente (G. Winch)

En este vídeo de TEDx, el psicólogo Guy Winch, nos habla de manera convincente sobre lo importante que es eso de cuidar nuestra salud emocional, nuestras emociones y nuestra mente con la misma diligencia con la que cuidamos nuestro cuerpo.

Espero que os guste

El arteterapia (parte II)

Marco Antonio Raya, presidente de Simbólica, Asociación de Arteterapia y Mediación artística, sigue publicando artículos muy interesantes sobre aspectos imprescindibles a tener en cuenta (y mucha reflexión) para entender el mundo de el ARTETERAPIA. Aquí os dejamos con 5 puntos más para la reflexión.

por Marco Antonio Raya
arteterapeuta

Como el Arteterapia es algo más que un cuaderno para colorear, continuamos en esta segunda parte con pequeñas reflexiones en torno a conceptos que creo interesantes en relación a la disciplina.

11. SOBRE LA TRANSFORMACIÓN.

En ocasiones se habla de la transformación como una de las bases de definición del Arteterapia actual. Atrás quedaron (¿atrás quedaron, seguro?) los días de la laborterapia, en la que la premisa era la mera construcción robótica, el empleo del tiempo en un estar haciendo. Ahora, una nueva Arteterapia lucha por definirse a partir de conceptos como evolución, cambio, metamorfosis o transformación.

Significantes muy amplios y, en ocasiones, tristemente asociados a una cierta idea de bondad que no siempre es en beneficio de la persona. Así que hablamos de transformación, pero ¿la transformación de qué y hacia dónde? Pues, como siempre, habrá diferentes puntos de vista dependiendo de cada profesional (ya ni siquiera hablamos de corrientes teóricas). Podríamos hablar de la búsqueda de un punctum que indique que algo ha sucedido en una serie de repeticiones en la plástica de una producción, por ejemplo. O podríamos hablar de la transformación del ritual de llegada de la persona que acude al espacio arteterapéutico. O de la transformación de la dirección de la mirada durante el acompañamiento (otra manera de llamar al manejo de la contratransferencia, eso que se despierta en la dirección artistante*-profesional). Podriamos hablar de la evolución de las formas, de los materiales o de la elecciones. De la posición en el espacio de la persona mientras crea o del tiempo que emplea en hacer una producción. De las conversaciones. De los temas que remite desde la palabra o desde lo figurativo. Miles de pequeñas transformaciones o ninguna, que también puede pasar.

En definitiva, la transformación es una de las bases de nuestra disciplina como profesionales del Arteterapia, pero como siempre habrá que cuidar de no perseguirla. Como la felicididad, como la relajación, como la sorpresa… como tantas otras cosas. Cuando hablo de “perseguir la transformación” me refiero a, literalmente, forzar la persecución sin respetar el tiempo, la repetición o al propio malestar. Una transformación forzada, además de ser una acción dudosamente ética, será una acción perfectamente elástica, donde la forma volverá a su posición inicial pasado un tiempo. Estaremos de nuevo, en el punto de partida.

12. SOBRE EL MATERIAL.

Ni que decir tiene que el material es el soporte del que están hechos los sucesos ficcionales de lo sucede a nivel simbólico. Esto significa una proyección constante a todos los niveles, forma, densidad, color, textura, calidad… La consideración del material con el que se trabaja viene acompañada de la formulación de una de las cuestiones más características del Arteterapia (una de esas posibilidades durante el acompañamiento que le dan función de diferenciación al Arteterapia con respecto a otras variantes terapéuticas); esto es, la doble función de análisis del material como objeto y como significante, como parte y como todo, como cosa vista y cosa que mira así como los múltiples significados (abiertos) que puede tener en la persona que realiza el proceso.

De esta manera, primará la calidad en aquellos materiales que usemos, quizá es interesante valorarlo como una categoría paralela a la calidad de aquello que ofrecemos como profesionales. Pero también habrá que estar atentos a las posibilidades que otorgan todos los materiales posibles, desde los adquiridos en cualquier sitio (como en un bazar) a los que no son propiamente artísticos (como podrían ser el uso de especias culinarias o cortezas de un árbol). Todo cuenta, porque la vida está hecha de cosas así, materiales que son transformados. Unos más previsibles, otros menos.

Y, por supuesto, cuenta y mucho cómo la persona se acerca a ese otro-objeto que se interpone o media en el espacio de transición de la creación. ¿Cómo es transformado el material? ¿Con cariño, con rabia, con miedo? El material, su disposición, uso y manufactura es una cuestión fundamental en Arteterapia.

13. SOBRE LA MIRADA.

La mirada como acto físico, inmediato. La mirada como componente de la interpretación necesaria al acompañamiento (no aquella que presupone significados, sino aquella que da un sentido a la marcha).

La mirada profesional en Arteterapia es crucial, ya que su dirección implica la impronta de una devolución, deseada o no, una huella que a su vez repercute en lo que la persona produce (por supuesto, esto no siempre sucede, en ocasiones, por suerte, la persona produce a pesar de nosotros). A diferencia de la terapia por la palabra, en Arteterapia lo puesto en juego es visible, tiene presencia física. Digamos que la dimensión de lo visible teje una sutil telaraña en el espacio arteterapeútico. Es fácil sujetarse, guiarse, pero también el tropiezo, el enredo.

De esta manera, la mirada inaugura una suerte de acto en el que se toca la producción. Es en ese acto performativo de la mirada donde, desde la suya, la persona encuentra la concreción de un contenido psíquico en virtud de los materiales utilizados y es donde, la y el arteterapeuta disponen sus bases para continuar acompañando.

14. SOBRE LA PROPUESTA

Las propuestas son indicaciones. No podemos obviar el poder coercitivo de cualquier propuesta que salga de nuestra parte como profesionales. Es decir, por mucho que nos empeñemos en no dirigir la sesión, en no obligar a la persona a que haga algo de una manera determinada, tenemos que recordar que -en última instancia- la persona ha venido buscando ayuda o acompañamiento. Así que las propuestas siempre estarán del lado del difícil equilibrio entre el mandato, la sugerencia, el obsequio y la co-creación.

En este sentido, la propuesta puede ser un bombardeo insoportable, por muy aparentemente neutra que sea. A veces proponer demasiado es tan bloqueante como una página en blanco.

Ese horror vacui delante del bloqueo, esa ansiedad del precipicio, tiene una dimensión especialmente considerable en Arteterapia y hay que andar con cuidado para no generar una obligación extraordinaria. Frente a la duda, la premisa siempre es la misma: quien manda en su proceso creativo es -exclusivamente- la persona; y eso, en ocasiones, puede incluir no querer hacer nada. Como quien calla. Como quien enmudece. El espacio arteterapéutico es, también, para callar, para no hacer.

La propuesta más valiosa es aquella que surge del acompañamiento durante el movimiento del propio proceso y que, inevitablemente, siempre es a medias con la persona. De lo contrario, se convierte en una especie de guía u hoja de ruta que, en ocasiones, puede ser un acierto, pero en la mayoría lleva al mero cumplimiento de una supuesta obligación impuesta por la presencia de la o el arteterapeuta.

15. SOBRE LA PACIENCIA

El arteterapia es un proceso terapéutico fundamentado en la paciencia, esto es, el saber o el poder soportar el paso del tiempo en medio del malestar, en medio del esfuerzo y esquivando el regusto ácido de la imposibilidad del resultado inmediato. El Arteterapia en su sentido más amplio pretende favorecer una reescritura simbólica, un glitch en la narración vital que genera malestar que acabase transformándola. Como una mutación. Con la imprevisibilidad por bandera, un proceso creativo necesita su tiempo, su dosis de deseo y su tránsito por el borde. Y antes de caer en el tópico del paciente como “la persona que acude para iniciar un proceso arteterapéutico que lo quiere todo ya”, planteémonos como profesionales cuánto de esa impaciencia no es sino nuestra cuando esperamos/buscamos/vendemos cambios o mejoras en el malestar de quien nos pide ayuda.